sábado, 20 de febrero de 2010

LACTANCIA NATURAL

A raíz de un bonito post de Bettie sobre el parto natural -http://muchomasqueguapas.blogspot.com/2010/02/hola-chicas.html - me he decidido a escribir sobre un tema que llevaba tiempo centrifugando para un post, acerca de la continuación del citado post, la lactancia natural.
Vamos, la teta.

Afortunadamente, la moda de dar el pecho vuelve poco a poco. Y digo moda, porque aunque pueda sonar superficial, a veces en salud nos movemos a base de corrientes: que si el pescado azul es malo, que no que tiene grasas buenas; que dar huevo a los niños antes del año ni se te ocurra, ahora que bueno, un poco de clara sí; que lo mejor para no resfriarse es zumo de naranja, que se ha descubierto que la vitamina C del zumo no implica que te resfríes menos... Vamos, para volvernos locos.
Lo más triste es que a menudo estas "recomendaciones" tienen que ver con intereses económicos, con investigaciones sesgadas de un determinado sector, o con ambas cosas a la vez.
Y más o menos esto sucedió con la lactancia en la generación de mi madre. Comenzó el boom de las leches de fórmula, que supuestamente tenían más aportes, y escuchar "es que mi leche no es buena", "es que ya no me queda leche"...era común.

Esto, por no hablar del factor estético. Todavía escucho opiniones a mi alrededor sobre lo caídas que se me van a quedar las ubres por amamantar a mi hija de un año. Sobre esto, yo lo tengo claro:
1º) Después de engordar, estar como una bola, desincharte, adelgazar, descubrir las estrías... pero, sobre todo, AMAR a tú bebé, las tetas es lo menos importante.
2º) A pesar de todo, la hidratación de la piel del pecho, el uso del sujetador adecuado en cada momento (no tienes el pecho igual de hinchado los primeros meses que cuando el niño ya toma sólidos), hacer ejercicios específicos (levantar en brazos al bebé es estupendo) y cuidar la postura ayudan muuuucho para que la lactancia no haga estragos.
3º) Otros factores como los genéticos, el tamaño del pecho y la edad también influyen. Yo tengo poco y he visto tetas de mujeres más jóvenes que no son mamás bastante más "perjudicadas".

Sin embargo, cuestiones estéticas aparte, lo primero que nos debe quedar claro es:
- La leche de tu teta es el mejor alimento, físico y psicológico que puedes dar a tu hijo, porque le aportas defensas, es tan completa que no necesitará ni agua los primeros meses, y a nivel emotivo es relajante para ambos y fortalece el vínculo bebé-mamá.
- Contrariamente a lo que a veces se ha creído, los lactantes de teta no son más dependientes ni tienen más mamitis: son más seguros, porque saben que el pecho de su mamá está ahí cuando lo necesitan (muy a menudo al principio) y en los momentos clave (siesta, noche, llantina...) después.
- El pecho debe darse a demanda, es decir, cuando el bebé lo pida. La frase de mi pediatra "las mujeres habéis criado hijos sin reloj desde el principio de los tiempos" es lapidaria con respecto a las recomendaciones absurdas de las 3 horas. Hay bebés que necesitan mamar cada hora. Otros duermen de un tirón desde los primeros días.
- El pecho no interfiere en la introducción de otros alimentos. Mi bebé come pollo, ternera, cerdo, frutas, pescado, yogur, cereales, lentejas, cocido... y TETA.

Todo esto lo encontráis mejor explicado en el siguiente enlace: http://www.laligadelaleche.es/
...pero no me gustaría acabar sin otra reflexión.
Como vivimos en una sociedad en la que las mujeres vamos soltando unos lastres para echarnos otros, ahora a menudo oigo también a mamás lamentarse, culparse, entristecerse... por no haber podido o sabido dar el pecho a sus bebés.

Me parece sangrante. Es obvio que un bebé criado con leche de fórmula no va a ser enfermizo.
Es cierto también que hay mamás a quienes les salen grietas y dar el pecho se convierte en una tortura.
Otras veces, no se está suficientemente asesorada sobre cómo empezar la lactancia (a esto también se aprende, por muy natural que sea) y desde luego, la organización sanitaria en los hospitales no ayuda, ya que no mantienen al bebé junto a su mamá desde el primer momento, como debiera ser.
Dar el pecho es duro: cansa, te duele la espalda... Pero sobre todo, es UN ACTO DE AMOR.
Dar un biberón, TAMBIÉN.

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