miércoles, 28 de abril de 2010

De la ASER a qué es, al fin y al cabo, la INTELIGENCIA.

Viendo que el tema gusta, voy a empezar a explayarme. Cuando me ponga pesaica me hacéis el favor de avisar, que no sé si se me nota pero estas cosas me apasionan mucho ;).

La realidad es que en la mayoría de los manuales que se manejan (por lo menos a mi nivel, que es educativo y no clínico), la Aser(tividad) no es la protagonista de la historia, sino una más en el elenco de actores.
La familia se llama “habilidades sociales” y es algo que (no sé a vosotras) a mí me interesa especialmente por varios motivos:

  • -          Es algo que aprendes a lo largo de toda la vida, puesto que, al fin y al cabo, se trata de cómo te relacionas con los demás para obtener los mayores beneficios  (buenrrollito, acuerdos, simpatía…) y los menores prejuicios (discusiones, frustraciones, dependencia…) posibles.
  • -          Se ha devaluado mucho en la historia de la psicología en pos de la inteligencia concebida como una habilidad para resolver cuestiones puramente lógicas. Hasta que Goleman no le puso nombre a algo que todos conocíamos con su superventas “Inteligencia emocional” no se le dio su sitio a las habilidades sociales.

La verdad es que siempre me ha repateado esto último: aún son pocos psicólogos, médicos y personas de calle quienes consideran que lo que llamamos un “superdotado” solo lo es si incorpora en su repertorio de habilidades lógicas, memorísticas, etc., las habilidades sociales.
La idea de superdotado “antigua” que aún pulula por ahí, es la de un friky con extraordinarias capacidades mentales tímido y sin saber relacionarse. Cuando, verdaderamente, saber relacionarse es TAMBIÉN una capacidad mental: tú planificas, evalúas, cambias intencionalmente los factores de cómo te relacionas con los demás.
Siempre me ha parecido más inteligente (y al fin y al cabo, más feliz) mi amigo el taxista que es un hacha para buscarse la vida, hacer amigos, conseguir favores y encandilar al personal en general que una compi, supuestamente “superdotada” que acabó la carrera en tiempo record pero se moría de asco cuando íbamos de pubs y se auto-arrinconaba cabizbaja en el rincón más oscuro del local (y esto, siendo guapísima ella).

De manera, que chicas, si se os daba fatal la trigonometría pero os relacionáis que da gusto, no sois menos inteligentes que el científico de turno. Simplemente se trata de habilidades diferentes que ha lo largo de la historia se han valorado de manera desigual.

…en fins, que todo este rollo para comentaos pues que si os interesa podemos abrir una psico-sección en la que hacer repasos de las habilidades sociales (prometo intentar hacerlo divertido, no quiero que el blog se convierta en un tostón psicológico) y, de paso, ir comentando ya que habéis mostrado interés, algunos libricos que están bien si os mola el tema.

Como introducción, os comentaría al archiconocido Jorge Bucay, amado por unos y odiado por otros, pero útil bajo mi humilde opinión. Aparte de sus cuentos, que ya nos los sabemos de memoria, este señor tiene publicados varios libros en que enfoca el tema del crecimiento personal desde el punto de vista en que las personas tenemos una especie de “cajón interior” lleno de habilidades por “sacar”, aprender y mejorar que, indudablemente, nos ayudan a mejorar. ¿Adivináis quién es una de ellas? La Aser, sí señor.
En concreto para este tema, los libros del Bucay que veo más adecuados son “20 pasos hacia delante” y  concretamente, “El camino de la autodependencia”. Otro día os hablo de otros libros que sirven para otras cosas (qué redundante, my good!).

¡¡besos!!

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