miércoles, 21 de abril de 2010

LOS ABUELOS

¿Convivís con un abuelo o tenéis a vuestro cargo? Si ya está empezando a perder autonomía es bastante duro, ¿verdad? Nos hacen perder la paciencia porque, inconscientemente, tenemos en nuestra mente al adulto que fue y nos choca que se comporte como un niño.

A veces además, se ponen tristes porque hacerse consciente de que uno va perdiendo capacidades debe ser durísimo a nivel personal.

Por eso, cuando estoy a punto de perder mi paciencia (al menos una vez al día o 3 cada ocho horas, como las pastis, jajaja), me acuerdo de este cuento de Tolstoi:

El abuelo

El abuelo se había hecho muy viejo. Sus piernas flaqueaban, veía y oía cada vez menos, babeaba y tenía serias dificultades para tragar. En una ocasión -prosigue la escena de aquella novela de Tolstoi- cuando su hijo y su nuera le servían la cena, al abuelo se le cayó el plato y se hizo añicos en el suelo. La nuera comenzó a quejarse de la torpeza de su suegro, diciendo que lo rompía todo, y que a partir de aquel día le darían de comer en una palangana de plástico. El anciano suspiraba asustado, sin atreverse a decir nada.

Un rato después, vieron al hijo pequeño manipulando en el armario. Movido por la curiosidad, su padre le preguntó:
- ¿Qué haces, hijo?"
El chico, sin levantar la cabeza, repuso:
- "Estoy preparando una palangana para daros de comer a mamá y a ti cuando seáis viejos."

El marido y su esposa se miraron y se sintieron tan avergonzados que empezaron a llorar. Pidieron perdón al abuelo y a su hijo, y las cosas cambiaron radicalmente a partir de aquel día. Su hijo pequeño les había dado una severa lección de sensibilidad y de buen corazón.

¿Conocíais esta preciosa historia? ¿Tenéis abuelos en casa?

¡¡Un beso!!!

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