jueves, 29 de abril de 2010

un poquito de poesía alegra la vida

Casi me atrevería a decir que es mi favorito (digo casi porque tengo muchos favoritos) este poema de Alberti, porque me siento muy identificada por haber dejado mi Cádiz (...ha merecido la pena;) pero la nostalgia nunca se va, solo se disfraza o se adormece)...

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

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