miércoles, 26 de mayo de 2010

AQUELLO QUE NUNCA TUVIMOS QUE APRENDER

Revisando mis manuales y librillos del curro, me he encontrado con una reflexión del Punset que me encanta (la reflexión, I mean; sobre Punset tengo sentimientos encontrados).
Pertenece a su libro “El alma está en el cerebro”, en el hilo de sus programas Redes de la tele, y uno de sus capítulos tiene justamente este nombre.

Él hace referencia a aspectos como…
  • -          Pensar que el ser humano es superior ahora que hace 5.000 años con respecto a su inteligencia. Desde luego, con solo estudiar un poco de historia nos damos cuenta que esta afirmación es innecesaria. Cuando ayudo a mis alumnos a estudiar otras civilizaciones y nos maravillamos ante sus construcciones, arte o incluso organización social, se nos quitan los complejos de superioridad de un plumazo.
  • -          Que siempre avanzamos hacia mejor. Esta afirmación es un producto de las teorías evolucionistas, y en psicología pegan mucho. Pero tampoco es necesariamente cierta. Muchos historiadores hablan de ciclos buenos y malos en que  avanzamos FF o rewind, por usar vocablos de VHS (que ochentera estoy últimamente, eins?).
  • -          Que estamos preparados para morir. Esta afirmación no termino de entender a qué se refiere porque el autor no la desarrolla. Si, desde luego, hace referencia a nuestra preparación para asumir la muerte (propia y de otros), es de cajón que no.

En un ámbito más práctico, yo misma me pregunto (y mis alumnos creerme que colaboran, jajaja, “…pero maeeeestra, para qué tenemos que estudiar esto o aquello”) cuántas cosas aprendemos o nos hacen aprender, para luego, en la madurez, hacer el esfuerzo de intentar olvidarlas.

Y todo esto me hace ir al otro lado, a las personas que llevan menos “carga” de socialización: los niños. Ellos, que son frescos, creativos, naturales, originales, inesperados e imprevisibles.

Ellos, que aún no tienen que “desaprender”.
Aprendamos nosotros, por tanto, de esto. 

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