martes, 4 de mayo de 2010

Saliendo del joyo...

Este post va especialmente dedicado a Laura y Cristina, porque ellas lo valen.

...lo del título, ¿porqué? Pues porque el psico-tema de hoy va de superar una ruptura, y yo lo equiparo con un agujero en el que la persona se siente. Hay días que le parece estar a puntico de salir de ese hoyo, y otros que se siente tan en el fondo, que ni siquiera ve la luz arriba en la salida.
En mucha literatura sobre el tema de las pérdidas, el dolor y la superación de duelos (porque sí, esto también es un duelo en toda regla, chicas, "duelo" no se refiere estrictamente a muerte sino a superación de pérdidas personales que tenemos a lo largo de la vida) se hace hincapié en que nuestra sociedad occidental es un poco torpe con respecto a este tema.

¿Porqué? Pues porque en nuestra historia, la muerte y el dolor han sido tabúes. A los niños no se les habla de ello y nosotros mismos "disimulamos" de cara a la galería lo mal que estamos por tal o pascual cuando lo NORMAL y, además, el primer paso de superación, es ACEPTARLO y DEMOSTRARLO.

Con esto no me refiero a llantinas tipo plañidera sino a tomarme mi tiempo para no tener ganas de fiesta y punto y pelota. La solución no es hacerme la dura. Tengo derecho a tener mi tiempo para estar triste y que le den al mundo. A esto me  refiero.

Y en este sentido y una vez más, los orientales nos enseñan: en muchas culturas se vive con el dolor desde la infancia, se acepta y se habla de él. Por eso, además, no son menos felices que nosotros. Sólo más sabios.

¿Y porqué todo esto? Pues porque a menudo, la tonta creencia occidental de que hemos de ser felices a toda costa, superar las cosas como campeonas y tener una sonrisa en la cara whatever else nos sintamos solo hace perjudicarnos y no ver la luz del agujero. 
La creencia que nos inculcan desde pequeñas (empezamos por ejemplo con los cuentos de "...comieron perdices") acerca de buscar la felicidad a toda costa (como si existiese la felicidad plena, no se yo en los anélidos, pero en los humanos va a ser que no), y la creencia de que "no estamos hechos para el dolor" solo nos perjudican.

Claro que estamos hechos para el dolor, forma parte de la vida humana. Y claro que todos tenemos mecanismos para superarlo.

Ya os he hablado otras veces del papel que juegan las creencias en nuestra visión personal y subjetiva del mundo, el cómo, si nos emperramos en que algo va a salir mal, saldrá y lo mismo con la confianza positiva. Ojo, no pretendo decir que esto sea una panacea: si algo tiene que salir como el culete por otras miles de coyunturas que se dan a la vez, saldrá; pero mi INTERPRETACIÓN PERSONAL del suceso será mucho mejor si evito pensamientos negativos (lo cual no es nada fácil, dicho sea de paso).

En este sentido, me gustaría recomendaros el libro "El camino de las lágrimas" de Jorge Bucay (no es que lea solo a este hombre, es que en esta ocasión ha venido al pelo también). En él podemos encontrar pinceladas sobre:
- Qué es el duelo
- Las etapas del duelo y cómo superarlas
- Como superar una separación, etc..

Si el tema os interesa, puedo seguir escribiendo sobre esto en vez de empaparos el libro, eso a vuestro juicio. Además, releyéndolo, he disfrutado enormemente de los pequeños cuentecillos que intercala para ejemplificar y podemos "rescatarlos" también.

Para acabar, una reflexión acerca del miedo lógico que nos produce no poder volver a confiar en nadie o vivir una relación con la misma ilusión que aquella que dejé. El tópico "no hay nada como el primer amor" me da a mí que es otra gilipollez occidental, porque yo personalmente, no cambio mi amor de hoy por el primero ni de coña, jajaja qué torpe era entonces!! Pero a lo que voy: la añoranza por lo perdido no nos deja pensar que lo que está por venir puede ser diferente, pero bueno también:

Imposible bañarse dos veces en el mismo río.
Ni el río trae la misma agua, ni yo soy el mismo.
Heráclito.

Un beso especial a estas mis dos niñas!

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