viernes, 28 de mayo de 2010

Un ejemplo de HHSS: el sentido del humor

Tenía pensado para hoy un psicopost sobre relaciones amorosas, pero la anécdota que me acaba de contar una compañera hace merecedor un cambio de planes.
Como otras veces que hemos hablado de las Habilidades Sociales, se ha citado como una de ellas la capacidad para afrontar las situaciones difíciles con sentido del humor, me parece que la historia puede ser un ejemplo perfecto de esto, y de paso, hacernos reír un rato.

Por otro lado, viene al pelo para hablar también de nociones acerca de "conflicto", un concepto muy utilizado también en habilidades sociales sobre todo en talleres que enseñan a resolverlos de la manera más positiva posible.

¿Qué es un conflicto? Cuando nos paramos a pensar en el palabro, a menudo nos vienen a la cabeza términos muy negativos como guerra, pelea, discusión, enfrentamiento... Lo he probado con varios colectivos (mujeres mayores, adolescentes, profes...) y siempre se define así.

Pero fijáos qué definición más neutra: CONFLICTO = Diferencia de intereses.
No es más que eso. Obviamente, una guerra es una diferencia de intereses. Pero una discusión en el trabajo también lo es. Con esto me refiero a que las últimas teorías sobre habilidades sociales y resolución de conflictos apuntan a que es necesario "cambiar el chip" y contemplar al Sr. Conflicto como un aspecto más de nuestras relaciones sociales y no necesariamente tan negativo (nos sirve para aprender, acerca de nosotras mismas y de los demás). 

Pero a lo que voy, vamos al conflicto real: Los profesores funcionarios son mutualistas del estado. Esto quiere decir que todos los años en enero puedes elegir una mutua de salud (o quedarte con la que tenías). No voy a entrar a comparar la Seguridad Social con la medicina privada, (porque eso sería para otro post!), pero lo que sí veo es que la mayoría de la gente opta por que te den cita rápido con un especialista cuando lo necesitas.

El caso es que en un pueblo tan pequeño no hay atención médica privada (lógico) pero este caso lo contempla el estado con un convenio: si no tengo a mi mutua, la seguridad social debe atenderme. Esto es así en los casos de medicina primaria (es decir, para el médico de familia, para el especialista tienes que ir a la capital o donde sea, lógico también!).

El conflicto viene cuando el médico de aquí te manda un análisis de sangre y tienes que conducir 80 km en ayuna preñá hasta las cejas para que una clínica de tu mutua te saque sangre. Esto es verídico, lo hice en mi primer embarazo pero solo una vez. A la siguiente busqué la legislación sobre el tema y cuál es mi sorpresa al ver controversia: en ningún sitio te dicen que los análisis no te los puedas hacer en el centro de salud. No es atención especializada (ginecólogo, otorrino, or whatever), así que dí un poco la lata y al final, todos los análisis y pruebas de las 2 barrigas me las hice aquí (no las ecografías y demás que sí es de especialista).

Conflicto de mi compi: tiene que hacerse un análisis de orina (la 1º de la mañana, como siempre), mandado por el médico de aquí. Cuando llega al mostrador del centro de salud ocurre esto:

(Atención al público): - Aquí no puede hacerse un análisis de orina.
(compi): - Me lo ha mandado el médico de aquí, y me lo hago aquí. No puedo coger un autobús con un tarro de orina y tardar 3 horas (eso tarda el autobús y ella no conduce) en llegar a una clínica.
(Atención al público): - Entonces tiene que entrar a consulta antes de traer la muestra de análisis(¿?)
(compi): - Pero para qué voy a perder el tiempo entrando en consulta, si ya tengo la petición del médico?!

...esto se prolonga en este plan, ni para delante, ni para atrás, rozando, según mi compi, el absurdo...
Y como ya no podía más, y estaba toda la cola del mostrador pendiente, este fue el final de la conversación:

(Atención al público)- Le digo que entrar a consulta, orinar cuando salga, y entregar la muestra.
(obviamente el colega se estaba ya haciendo un lío, porque esto no tiene mucho sentido).
(mi compi) - ¡¡Yo meo cuando quiero!!

Jajajaja la gente debió partirse. Ella comenta que era consciente de que soltó una ordinariez, pero que lo hizo para reírse un poco de la situación porque no le veía salida al asunto.
Al final, viendo que no había nada que rascar, se fue. 

Lo ha solucionado llamando directamente al médico (otra habilidad, esa de derivar), pero lo mejor de todo es que ahora tiene una historia pa-jartarse-de-reír, jajaja.

¿Y vosotras? ¿Habéis zanjado un tema con sentido del humor? ¡¡Seguro que sí, porqué no lo contáis?

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