miércoles, 16 de junio de 2010

El concepto de mí misma como destino

...este título que suena cuasi-filósofico no es más que el primer post de la serie que os propuse hace un par de días. 
Volviendo a lo que comentáis a menudo, me acuerdo de que decíais que las recomendaciones "estándar" tipo "¡conócete a tí misma!" que a menudo leemos en artículos expréss no son de mucha chicha si no los exprimimos. Sin embargo, también puntualizaba, son ciertos. El problema es el "cómo".
En esta vida de estrés continuo en la que a menudo las metas que nos marcamos son más imposiciones sibilinas de la cultura y sociedad en que vivimos, que una opción personal y propia, es necesario imponernos momentos de reflexión personal. Cosa que, por otra parte, también nos viene dada por la madurez.

Cuando miro para atrás, en mi vida he tomado algunas opciones como digo "en volandas de" lo que "se hace". Y ahora, pese a que trabajo en lo que me gusta, tengo una familia cómo quiero y soy lo feliz que se puede ser sin pecar de gil***llas (jajaja), a veces fantaseo sobre cómo hubiera sido mi vida si...

  • ...no hubiese formado una familia.
  • ...no hubiese estudiado una licenciatura y trabajase de otra cosa
  • ... viviese en otro lugar.
¿Qué porqué lo hago, si lo que tengo me contenta?...la respuesta fácil es "por puro vicio" jajaja, pero la que más escarba es porque a veces me gusta "verme" en otras situaciones e imaginar cómo reaccionaría ante ellas. ¿Podría vivir sin...? ¿Podría vivir en...? ¿Podría vivir haciendo...?

...y la verdad es que (no sé si peco de ilusa) casi siempre estas reflexiones o ensoñaciones son positivas. Creo que me habría adaptado. Creo que tengo, o soy capaz de desarrollar (pidiendo ayuda a otros, of course, si es necesario) los recursos suficientes para enfrentar otras situaciones.

Otras veces, en vez de rewind, podemos hacer fast-forward, jajaja es decir, imaginar el futuro. E identifico posibilidades que sí que me dan un poco de miedito, especialmente las relacionadas con mis hijas y el trabajo.

...para qué esta confesión, Gadirroja? Porque es una forma de autoconocimiento yde identificar en mí lo que está seguro y lo que no, prescindiendo de tests y cuestionarios absurdos que todas terminamos por responder de forma estándar y que por tanto no nos devuelven nada (no dan feedback, que dicen los guiris).

Respecto al capítulo de Branden, en este reflexiona sobre la autoconfianza como factor influyente en el éxito de las personas en las distintas facetas de su vida. Como de eso hemos hablado largo y tendido, y va todo en la misma línea, no quiero repetirme, pero sí os dejo un fragmento muy interesante de una posible relajación (o lectura, sino tenéis con quien hacerla) para reflexionar sobre nosotras mismas y como nos sentimos:

"Piensa que estás al pie de una montaña, cualquier clase de montaña que desees imaginar. Hay un sendero que conduce hasta la cima, comienza a caminar. A medida que sube, siente el esfuerzo de los músculos en las piernas. ¿Hay árboles y flores en la ladera de esta montaña?...
Mientras subes, vas tomando conciencia de algo muy interesante- todos los miedos, dudas e inseguridades de tu vida cotidiana tienden a desaparecer, como si fuesen un exceso de equipaje que ya no necesitas- cuanto más asciendes, más libre te sientes-. a medida que te acercas a la cima te das cuentas de que casi no pesas nada- tienes la mente despejada.
Te sientes más fuerte, más segura de tí misma que durante toda tu vida pasada.
imagínate en este estado, y explóralo. ¿Te gusta? ¿Y cómo se siente tu cuerpo cuando tienes confianza en tí mismas y estás libre de dudas y miedos?
Ahora estás a penas a unos pasos de la cima de la montaña. y ahora te detienes, y contemplas el mundo. ¿Cómo te sientes?  ¿Qué sensación te provoca ahora tu relación con el mundo? ¿Cómo se siente al estar sin las viejas y conocidas inseguridades? Tómate unos minutos para explorar este estado... y ahora, da la vuelta y comienza a bajar.
Mientras sigues el sendero de la montaña hacia abajo, fíjate si llevas contigo tu fuerza y libertad nuevas o si has dejado esos sentimientos en la cima. ¿Vuelves a sentir los viejos pesos mientras te vas acercando al pie de la montaña? Y al regresar al punto desde el que partiste.
¿puedes comtemplar el mundo desde una nueva perspectiva? ¿Cómo te sientes? ¿Qué es lo que ha cambiado? ¿Te experimentas a tí misma de una forma diferente?

Mañana, más.
¡¡Besos!!

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