martes, 13 de julio de 2010

La liberación de la culpa.

¡¡Suena como fortísimo este título, no? Muy psico-psico, desde luego. Pertenece alque sería el 5º capítulo de la obra de Nathaniel Branden que vengo psicoposteando. Como buen psicoanalista, el autor dedica bastante extensión y densidad al artículo. Vamos a intentar sacar lo más importante de una forma no muy aburrida (espero!).

Pero antes de entrar en chicha, una reflexión personal al tema: Pensad en gente que conozcáis que alguna vez os haya confesado sentir culpa por. ¿Son hombres o mujeres? Yo conozco a muchas MADRES. Y me da que pensar que no creo yo que nazcamos con un gen de la "maternidad culpable", sino que más bien la sobrecarga de funciones que supone (aún) la maternidad para una mujer (educar, alimentar, cuidar, curar, dormir, consolar..) con respecto a los hijos es toda una lacra. ¿Cómo lo veis?

Ahora vamos al lío, que se va el tío. Lo voy a hacer en formas de preguntas y respuestas para que sea más ameno.

¿Qué tienen que ver culpa y autoestima? Para mantener un autoconcepto positivo tenermos que saber ir más allá de la aprobación o desaprobación de otra persona (el autor empieza así porque más adelante justifica el hecho de que muchas culpas son "heredadas" en el sentido en que no derivan de un juicio nuestro, personal, sino de alguien que nos importa. Por lo tanto, antes de fustigarnos jajaja, este hombre propone que aislemos a la Sra. Culpa contra la pared y le chillemos a la cara algo así como:
- ¿Según los parámetros de quién me estoy juzgando?
- ¿los míos o los de otro?
- ¿Qué es lo que YO creo en realidad sobre esto?

¿Qué pasa cuando la culpa tiene que ver con la desaprobación ajena? Normalmente suele estar relacionada con que nos sentimos mal porque nuestra conducta sería afeada por gente a la que apreciamos (madre, padre, amigos, parejas...). Lo primero en estos casos es ser honestas con nosotras mismas, y admitir que ese sentimiento negativo está causado por creencias, valores...una moralidad, que no es la mía. Este es un paso para decir adiós a la culpa, pero también para ganar autonomía.
Ejemplo: Imaginemos que me educan en la religión whatever. En mi casa siempre se ha practicado con fervor,pero al cumplir años voy perdiendo mi fe. Sin embargo, me siento culpable por no participar de las celebraciones y preceptos de esa religión. Esa culpa no es mía. Yo no elegí esa religión, fui educada en ella cuando aún no tenía formado un juicio personal. Necesito revisar hasta qué punto quiero o no, adoptarla como una fe propia, y a partir de ahí juzgaré.

¿Y qué sucede cuando la culpa tiene que ver con mi propio y único juicio? ¡¡Ya la hemos liao (jajaja), ahora no puedo echar la culpa "a la sociedad" (jejeje).
Coñas marineras aparte, también hay ocasiones en que nos sentimos culpables acerca de una conducta propia, que no consideramos en absoluto "influida por las circunstancias". En este sentido, lo primero es reconocer la honestidad que hemos tenido con nosotras mismas al no darle la vuelta a la tortilla y admititr qe ha sido un error propio. Pero Branden va más allá y nos da una serie de pautas para afrontar esos sentimientos negativos:

1. Reconocer, en vez de negar o ignorar, que nos sentimos mal con esa acción (este paso ya se ha dado cuando hemos llegado a la conclusión de "autoculpa"). Pero, además de reconocerlo, analizarlo: conocer para prevenir, explorar las razones para evitar repetir.
2. Si de nuestra conducta resultó una(s) persona(s) herida, es necesario reconocerlo explícitamente siempre que sea posible. Aquí el autor se mete ya más que en psicología, en el campo de la ética y la moral, pero obviamente, todo anda bastante relaionado.
3. (A mis ojos, la más importante), comprometernos a cambiar esa conducta. Este compromiso con nosotras mismas nos dá confianza, y por tanto, autoestima. (¿Acaso no nos sentimos más fuertes, mejor, más serenas cuando asumimos un compromiso, por pequeño que sea, véase: "no comprar más potis innecesarios", "desmaquillarme todas las noches"...jajaja.... pues imaginemos en un campo más "denso".

¿Tenéis situaciones que cuando se os vienen a la memoria os hacen sentir culpables? ¡¡Yo por supuesto que sí...no es que me pase la vida autoflagelándome (jajaja) pero como me gusta darle al "rewind" de mi memoria,  algunos comportamientos míos han sido juzgados por mí, y con compromiso de enmienda, desde luego que sí.

No quiero acabar el psicopost con una frase literal de Branden que me ha hecho mucha gracia:

"...por supuesto que algunos delitos son tan terribles que el autoperdón (...) es poco realista o imposible. (...), las acciones de un torturador en un campo de concentración o de un genocida no se resuelven por esta vía (...) pero esa clase de gente (...) tampoco suele leer libros sobre la autoestima"

jajaja...porque al fin y al cabo, la psicología ayuda...pero no arrgela todos nuestros males!!

Un besazo expiatorio!!

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