viernes, 20 de agosto de 2010

¿Por qué se da la dependencia emocional?

...en el anterior psicopost presentamos a los tres ejes que pueden justificar la inmadurez emocional (que desemboca, a su vez en dependencia), pero no los desarrollamos. Así que vamos al lío.

- BAJOS UMBRALES PARA EL SUFRIMIENTO:
El autor lo explica muy bien con el ejemplo del dolor físico. Hoy día aún no tenemos una tecnología puntera que nos permita medir cuánto nos duele algo, pero sí sabemos que cada persona tiene un umbral del dolor diferente. De esta forma, hay gente que puede soportar "cantidades" de dolor que a otros nos harían retorcernos; y por el contrario, también hay personas muy "dolientes"...pero, si no podemos explicar bien esto para medir el dolor físico, ¿cómo hacerlo con el psicológico?
Riso nos da estas pautas para pensar:

...ciertamente, a la persona que "sufre" de este perfil, hay que "darle su importancia", porque verdaderamente lo siente así. Lo positivo, en este caso, es descubrir que efectivamente esa es su causa principal para ser una persona dependiente, y trabajar su fortaleza y su coraje para asumir el "dolor de corazón" que le puede producir el abandono o el rechazo.

¿Y después? ¿Y si lo descubro en mí misma? Trabajar la causa de ese miedo al dolor, "ensayar" situaciones de coraje, cambiar aquéllos valores que no me convienen ("es mejor aguantar esto que estar si mi pareja")....y buscar apoyo. Del "joyo" salimos todos. Si tenemos herramientas para ascender, subimos antes y de forma más digna y menos penosa.

 Es importante insistir en que quien viva así el amor, efectivamente lo sufre. En un documental de la BBC sobre psicología que a veces les pongo a mis alumnos sobre el amor, se ve cómo si pasamos a un "doliente" de amores por un escáner, los centros neuronales del dolor que se activan son los mismos que cuando el dolor es físico!! ¿No es sorprendente?
Vamos al segundo caso.

- BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN.
En este caso el perfil no se caracteriza tanto por "miedo a que me duela el desamor" como a "furia porque las cosas no salen como yo creo que deben hacerlo". 
Saber jorobarme cuando toca es algo que también se aprende. Cualquiera que tenga un niño cerca sabe que eso aún están en periodo de aprendizaje: las rabietas infantiles (de 2 a 5 años, más o menos) son un ejemplo. Cuando decimos NO al niño (con toda la razón del mundo) el nene se cabrea y la lía parda porque...
- No entiende porqué se le niega algo (comprar más chucherías esta tarde), pero también porque...
- Le joroba que A ÉL SE ATREVAN a negarle algo!!

jaja así de puñeteros somos al principio, desde nuestro egocentrismo infantil., pero como la sociedad (papis, escuela...) nos enseña a asumir que no somos the-one-and.-only, pues aprendemos también a frustrarnos. A algunas personas, para su propio mal, la vida les trató tan, tan bien, que no SABEN aceptar y gestionar la frustración (y tienen berrinches adultos con nefastas consecuencias a veces).

Esto no quiere decir que no pueda yo, por ejemplo, tener un berrinche con 32 años. A lo largo de mi vida he llorado de impotencia más de una vez (la última que recuerdo, Marina estaba malita, yo preñaísima, me decían que era un virus y yo emperrá a ver si iba a ser una apendicitis. Lloré un poquito y en silencio, me tranquilicé y escuché las sabias palabras de la doctora, -  un primor, Ana Isabel!!-. Efectivamente fue un virus, pero mis lágrimas eran de irritación al no tener medios de calmar a la niña,  nunca antes la había visto quejarse de esa forma de dolor!).

A lo que voy, que me enrollo contando mi vida: berrinches, llantos y pataleos (en privado, por-favore) sí. Numeritos no. Jajaja
Vamos al último.

- LA ILUSIÓN DE PERMANENCIA.
Aquí me voy a liar menos, porque de esto ya hemos hablado. Nos enseñan a pensar en el "fueron felices y comieron perdices PARA SIEMPRE" desde que tenemos comprensión oral. Los cuentos, las pelis, la religión, las vecinas criticonas... jajaja. Todo el mundo da por hecho...

Chicas, ojito a este esquema de pensamiento:


Y ahora, retazo de conversación:
MARINA: - Mamá, cuando me enfado contigo no te quiero.
GADIRROJA: - Pues yo te sigo queriendo, aunque esté enfadada contigo. A veces me enfado por eso, porque te quiero.

El amor ETERNO solo lo siento hasta un hijo. Creo, por ahora. Tampoco lo puedo jurar al mil por mil. Porque conozco casos de padres e hijos/hijos y padres en los que comprendo que se acabase también el amor.

¡¡Besos y hasta el próximo psico-amoro-post!!

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