miércoles, 4 de agosto de 2010

VICEVERSA

El tema de este capítulo es “reincidente” en el blog, porque ya hice un post acerca del derecho que tenemos las personas a sentir tristeza cuando las circunstancias personales nos lo piden. Si no lo habéis leído y tenéis interés, está en: 

Respecto a lo que nos propone la autora en su capitulo, para no repetirme debido a que es un tema muy parecido en sus reflexiones, os daré solo unas pinceladas:

- Aunque, ante diversas situaciones, demos una imagen de personas fuertes, cuando hay motivos para sentir tristeza, esta nos termina alcanzando. De este modo, es absurdo y contraproducente fingir que no está. No se trata de regodearnos en ella  sentirnos víctimas, se trata de tener nuestro espacio para “penar” cuando la situación y nosotros lo requerimos.
- Cuando sentimos la tristeza con intensidad, también sentimos con ímpetu la alegría. Lo contrario es “capar” sentimientos, tanto los positivos como los negativos.
- A menudo, cuando echamos la vista atrás, parece que los recuerdos de momentos tristes y angustiosos vienen a nosotros con más fuerza y en más cantidad que los de los momentos de alegría y felicidad. Según la autora esto sucede porque hipervaloramos los momentos de desgracia, debido al temor que nos provocan y esto hace que vivamos los alegres con más pasividad, como si no dependiesen de nosotros o “nos fueran dados”. Es necesario cambiar el chip de esta “contabilidad”, evocando también nuestros días felices. Recordar el pasado con alegría también nos hace un presente más feliz.

La autora vuelve a echar mano de su múltiple libro de citas para terminar con Borges en una preciosa frase: “He cometido el peor de los pecados que un hombre pueda cometer: no ser feliz”. En este sentido, la “sensación” de felicidad que tengamos cuando hagamos balance de nuestra vida va a tener mucho que ver con el “recuento” del que hablábamos antes: nadie (ni siquiera Patricio, el amigo tonto de Bob Esponja jajaja) es feliz continuamente. Pero vivir la tristeza con dignidad sí puede ayudarnos a estar mejor con nosotros mismos, y por tanto, sentirnos más felices.

¡¡Besos intensos!!

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