martes, 14 de septiembre de 2010

Decálogo para formar a un delicuente

Muchas de vosotras conoceréis a Emilio Calatayud, sobre todo las que seáis de Granada u os dediquéis a la docencia. Este señor es conocido por ser un juez de menores que dicta sanciones ejemplificantes; es decir, que en vez de poner una multa (a los padres de) al menor, se quiebra la cabeza para que la sanción en vez de esto sea una posibilidad de aprender para el chico.
Además otro motivo por el que Calatayud destaca es por ser  claro como el agua cuando habla (cosa que en un juez y/o un médico), siempre nos extraña y lo agradecemos, por cierto.
Uno de sus escritos que más me gusta tiene el nombre como este post; y ahora que andamos ya preparando reuniones con padres, intentando encontrar un lenguaje común, asumiendo que todos educamos aunque no todos somos docentes, ha aparecido entre mis materiales este decálogo.
Da que pensar. Y mucho, así que ahí os lo dejo. Creo que todos, como he dicho, somos educadores: hijas, hermanos, sobrinas, nietos y vecinos. ¿Pero tenemos claro el cómo?


Decálogo para formar un delincuente

1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8: Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él”.
Lo malo es que lo leo, y me vienen varias caras a la cabeza. Ojalá el Sr. Calatayud se equivoque, pero me temo que tiene más razón que un santo.

¡¡Besos!!

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