lunes, 25 de octubre de 2010

Empezamos con la conviencia en pareja...uuuh!

"Espinas de pareja" es el nombre del bloque que la obra de Luis Rojas Marcos da a las relaciones amorosas. Pero antes de llegar a las espinas y en pos de mi tendencia al optimismo (hombreeee no vamos a estar siempre en plan chungo, leches!), me gustaría detenerme primero a reflexionar un poquito sobre cómo se produce el “fenómeno amoroso”.
Tema complejo de por sí, porque si cada uno de nosotros ya, de por sí, somos de “nuestra madre y de nuestro padre”, cuando nos juntamos en pares de a dos…las peculiaridades crecen en plan exponencial, ¿verdad?
Por aquello de “ninguna pareja es igual a otra” porque, entre otras cosas, el amor no se puede medir, pero tampoco el grado de compromiso, las metas comunes, las vivencias superadas…que tiene o ha tenido una pareja. Por eso es tan difícil aquí generalizar.
Pero ahora bien, como personitas que somos, solemos hacer cosas parecidas también, incluso cuando entramos en estos individualísimos binomios que son las parejas: las “fases del amor”, por así decirlo, las etapas de la pareja, si que son comunes en muchos casos. Y por eso quiero detenerme hoy en ellas antes de entrar en “aguas pantanosas”, digamos.
Vamos al lío.

-          ¿DE QUÉ DEPENDE LA ATRACCIÓN?
-          No es tan fácil que dos personas se atraigan! Preferencias y contingencias físicas y modas sociales aparte (no me imagino yo a mi abuela silbándole a un chavo depilao!)… la atracción total (física y mental) hacia una persona suele depender, básicamente, de un “ideal” que todos tenemos.
-          Este ideal no tiene porqué ser consciente (de hecho, la mayoría de las veces no lo es!), pero esta “construido con trocitos” de mis necesidades, vivencias y deseos inconscientes.
-          No voy a entrar en ningún rollete psicoanalítico porque no es mi tema, pero… ¿Sois capaces de reconocer alrededor algún caso de persona que busca en su pareja algo que no tuvo en su infancia? (atención, protección, que tomen decisiones por él/ella, es decir, seguridad pre-establecida…) Yo sí. A más de una.

-          Bueno, que me voy de madre… cuando esa atracción se produce es porque la persona que me atrae me ha sugerido un perfil semejante al de “mis sueños” y proyecto sobre ella ese ideal. El cual no tiene porqué ser “que monta a caballo y lleva una capa azul y una pluma en el gorro”, pero puede ser, simplemente (me pongo de ejemplo, para variar):
o   Me parece un hombre comunicativo, culto, con vivencias.
o   Tiene sentido del humor.
o   Parece responsable y trabajador, pero también le va la “marcha”, vivir un poco la vida.
o   Es respetuoso y un poco introvertido.
-          En la medida en que esta atracción se corresponda con mi ideal, puedo vivir (o no) un “momento flechazo”. Si al otro le pasa algo similar, hala, aquí hay tomate: ya tenemos el lío.

Peeeeroooo… el tiempo pasa, las citas aumentan y nos vamos conociendo mejor, y por simplificar un poco (aunque no son las únicas opciones), la cosa marcha, más o menos así…
  • -          Se corresponde en un 90% con lo que yo pensaba …. La relación se mantiene
  • -          Se corresponde poco con lo que yo pensaba, pero lo que he conocido me gusta!... La relación se mantiene.
  • -          No se corresponde nada y no me gusta lo que descubro … Descalabro de Cupido. Se acabó el flechazo, nena!

Jajaja Lo simplifico para que sea un poco más divertido.
Pero vamos a ponernos en los casos en que hay continuidad…para llegar al AMOR ESTABLE.. ¿Qué necesito? (Breve, que esto ya lo hablamos hace tiempo)

EL AMOR ESTABLE
Es necesario que varios aspectos "marchen" para que la relación de pareja dura. Y no son aspectos nada fáciles! Ya los recogimos en notro post, pero básicamente, nombraremos...
  • Planes, metas, ilusiones de vida.... COMUNES
  • Espacios personales... PROPIOS (aunque también los haya compartidos lógicamente)
  • Esfuerzos, solidaridad, empatía... RECÍPROCA
  • Sexualidad ... SATISFACTORIA.
Parece una ecuación sencilla ¿verdad? ¡Pero qué difícil es cuando falta algún término, "tirar" de una pareja! Y conozco muchos ejemplos, seguro que vosotras también.

A todo esto hay que sumarle el "Efecto Vida", por que las parejas, como las propias personas, NO SON SIEMPRE IGUAL: evolucionan, cambian, sus roles y equilibrios "de poder" se re-elaboran... según las experiencias de vida de cada una de las partes.
En el caso en que estas vivencias no alteren sustancialmente la "ecuación" anterior, la pareja dura y se enriquece, el amor se afirma. En el caso contrario... tiembla cupido!

Pero este aspecto espinoso es el que dejaremos para el próximo post.
Besos!!

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