martes, 19 de octubre de 2010

La comunicación: clave para una convivencia adecuada

Con el último psicopost de la semana pasada, cerrábamos el apartado "familia" dentro de la convivencia. El siguiente punto sería el tema pareja, que promete (jejeje). Sin embargo, no querría terminar este apartado sin añadir algunos psicopost más de "mi cosecha".

Antes de tener a las dos nenas preparaba mucho material y charlas para padres y familias en mi centro. Ahora me es imposible porque son por las tardes y con las niñas nunca sé si van a estar malitas, y luego está el tema de la casa claro: con dos nenas y una abuela es mucha más tarea que con una hija solo.

Así que me quito la espinita y os lo cuento a vosotras, a ver si os interesa. Mirando en mi material he encontrado cosas que pueden resultarnos útiles, algunas son más generales y otras están más centradas en lo que significa ser padre/madre de un adolescente. Aún así, las considero interesantes, ya que en la educación de nuestros "futuribles" estamos todas implicadas ( y las mujeres, por razones histórico-culturales que aún nos pesan, aún más: no sabéis cómo se refleja en la ratio de madres versus padres que vienen a mis tutorias, reuniones, etc.!!).

El primer tema, el de hoy, lo considero muy útil por cuanto que es muy extrapolable: Contempla aspectos de la comunicación que a menudo, "en caliente", pasamos por alto. Y sin embargo pueden influir muchísimo en los derroteros que tome la cuestión (comunicativa, quiero decir jajaja):


A menudo, y no solo en una discusión "potente" (familiar, de pareja, laboral...) sino incluso en un simple debate informal, obviamos aspectos como los que vemos en el cuadro de la derecha.

¡Cuántas veces habré pecado de decir "es que tú eres muy..." en vez de "es que esta vez lo que has hecho..." y tienen consecuencias MUY importantes, ya que la primera implica una condición, más difícil de cambiar. La segunda, sin embargo, hace referencia a una conducta puntual y modificable. Da "esperanzas" a quien recibe el mensaje, no le hace sentir culpable.

Otras veces es nuestro olvidado amigo, el Sr. Lenguaje Corporal quien se nos olvida: ya no es solo que miremos a la otra persona (básico para conectar, atraer su atención o darme cuenta de que la he perdido hace un rato!)... es que interpretemos su postura: ¿Es tensa? (lo está pasando fatal), ¿Relajada de más? (pasa de mi rollo)... jajaja A mí me es muy útil con mis alumnos, detecto rápidamente las distracciones!! (porque algunos tienen una habilidad para estar mirándote en silencio y con el cerebro en "stand by" que es increíble jajaja).

Por otra parte, como digo, no ya a nivel familiar, cercano...sino incluso en aspectos como ponencias en público o entrevistas de trabajo, el tema de la mirada, el respeto por los turnos de palabra, etc. dan una impresión de nosotros muy diferente según cómo lo hagamos.

Así que a mí, de vez en cuando, como "ejercicio de mejora", lo mismo que me pongo mascarillas en la piel o estudio un poquito el inglés para el cerebro... me leo estas cosillas para mejorar mi capacidad emocional. Y a mí, me funcionan.

Quedo a la espera si os merece la pena la pausa y seguir con este tema.
Un besazo!


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