jueves, 7 de octubre de 2010

Los vínculos...al principio

El título del post tiene que ver con la siguiente pregunta: Si hemos planteado que en la infancia y en la adolescencia es cuando "aprendemos" a vivir en sociedad (igual que adquirimos muchas otras cosas que se enseñan más intencionalmente como a comer solos, usar el baño, leer y escribir...)... ¿Cómo se configuran estos vínculos?

Como veo que el tema os da curiosidad y os interesa, hoy me voy a permitir enrollarme un poco. 

Sobre cómo las personas aprendemos a vivir con otras hay no solo una disciplina, sino muchas (psicología social, sociología...hasta la antropología!!) y no vamos a divagar tanto, pero sí me gustaría traeros hoy diferentes aportaciones que son "culturilla popular" en el sentido en que independientemente de nuestra formación, en seguida veremos cuánto y como nos influyen. Vamos al lío:

- BOWLBY: Aunque se "copió" de Lorenz (que estudió en los animales cómo se desarrollan los vínculos entre crías y madres), tuvo el mérito de extrapolarlo a humanos y desarrollar una teoría que ha explicado y aportado mucho al conocimiento del desarrollo social humano. Bolwby es el padre de la "Teoría del Apego" que explica no solo como los bebés (tan indefensos ellos) vienen programados de serie para despertar en los adultos (lógica y obviamente, a mayor escala en sus papis), sentimientos de protección y cuidado. Para eso, como digo, venimos de serie con ...
  • Sonrisa refleja: que para ellos no es más que la expresión inconsciente del "que a gustito estoy", en un principio (es decir de una emoción individual y egoísta por así decirlo) pero que a los padres, las primeras veces, nos hace sentir como si el bebé hubiese conseguido un doctorado por Oxford, verdad?
  • Llanto (la primera manera de los bebés para comunicarse, y mira que es jodía!): Creo que del mismo modo que los bebés vienen preparados con esta capacidad, el oído humano adulto (o más bien el cerebro) viene preparado para que nos moleste especialmente. ¿Habéis visto que tenemos mayor tolerancia ante sonidos objetivamente más molestos, y sin embargo el llanto de un bebe nos inquieta mucho más?
  • Succión: Salen del vientre y en horas aprenden a mamar... ¿no es mágico? Ya tienen capacidad de aprendizaje desde antes de respirar, y pronto lo demuestran.
...pero todas estas habilidades previas (por así decirlo) tienen su contrapartida: esta dependencia entre bebé-mamá (y luego familia) se torna inseguridad, angustia, miedo y lloros varios cuando esa persona desaparece: eso es por el APEGO.

Y eso explica porqué seguimos, de mayores, necesitando en mayor o menor medida una figura que nos acune, que nos dé protección, aun cuando debemos ser autónomos y capaces de sostenernos solos. Esa figura puede ser mi familia, mi pareja...la religión... Muchas posibilidades, pero alguien o algo necesitamos AHÍ.

- Mary Ainsworth: Una mujer (bieeeeeen, leches que siempre salen más hombres entre los ilustres!) que desallorando la teoría anterior explicó cómo los estilos de crianza familiares pueden AYUDAR a que nuestra forma de relacionarnos con el mundo sea de una forma (insegura, ansiosa, temerosa) u otra (segura, adecuada, empática).
Básicamente, dijo esto:



Ampliameeee!! (o lloro como un bebé)
La imagen la suelo usar para mis charlas a padres, por eso se centra en la adolescencia, pero ilustra bien el tema que nos ocupa (¿cómo lo hicieron conmigo? ¿puede tener que ver con lo que me sucede ahora?)

Ojito, que como siempre en psicología hay que RELATIVIZAR. Me explico. El cuadrito anterior no implica que LA CULPA de todo la tengan los padres. Las personas somos suficientemente complejas como para superar estos estilos de crianza, que por otra parte, no son 3 (esto es simplificar) sino muchísimos más. Estos factores son INFLUYENTES pero NO determinantes: el ser humano nace (biología), se hace (cultura y socialización) pero también se re-hace (por sí mismo, a través de la madurez, la introspección y el autoconocimiento).

Sin embargo, a pesar de esa relatividad,sí considero esta aportación bastante importante para dar explicaciones a nivel personal e individual de porqué a veces actuamos del modo en que lo hacemos, y, sobre todo, para que nos oriente a cómo cambiar esas creencias/necesidades para mejorar.

Con esto y un bizcocho dejo el psicopost de hoy. El próximo, ya superada la etapa de crecimiento, vamos a ver qué "espinas" pueden dañar de adulto mi modo de relacionarme con el otro.
Besos!

@gadirroja en INSTAGRAM