sábado, 27 de noviembre de 2010

Los zapatos de MacGady

...¿os acordáis de McGiver? Ese muchacho apañao con media melenita ochentera que lo arreglaba todo con un kit de secretaria de esos que tenemos en las mesas del despacho jajaja
¿Dónde te hacen las mechas, bonico?

...pues que sepáis que no es el único tipo listo que anda por ahí: una pandilla de chicas hormonadas pueden hacerlo mejor.
¿Que a qué viene esto? A que he visto el concurso de http://www.zapatos.org/ y he leído algunas de las historias que habéis contado. Y me he puesto a recordar una muy divertida con unos ZAPATOS, por supuesto, como protagonistas.
Vamos al lío...

Corría allá el verano de 1996 y yo tenía unos 17 años. Pero no era yo la usuaria de aquéllos preciosos zapatos, no. Era mi mejor amiga. Ella era varios centímetros más baja que el resto de la pandilla, pero tenía una suerte que las demás no: era capaz de andar por el desierto del Kalahari (o por La Caleta, si se terciaba), montada en unos taconazos si se terciaba. Sin pestañear. Y sin sufrir, doy fe.
Era capaz de renunciar a las chanclas!! Y llevarse estos a la playa...

Mientras las demás andábamos como auténticas patas con 4 o 5 copitas de chinchón antes de haber empezado a beber, ella parecía haber nacido CON LOS TACONES PUESTOS. ¡¡Qué arte tenía sobre esos andamios!!
A veces pensaba yo que mi amiga descalza era así...

Aquella noche de sábado se había puesto uno de mis favoritos: unas sandalias de tiras negras con tacon cuadrado (se llevaban así) e interminable, que alargaban sus piernas y daban un aire más marcado a sus caderas al caminar. Eso, con su piel morena y su pelo rizado le daban un aire irresistible a mis ojos de amiga.

Íbamos todas charlando y abriéndonos paso entre la gente que se hacinaba en la plaza por donde parábamos cuando de repente miro a mi amiga y la veo como 20 centímetros más baja que hace 5 minutos...

- ¡¡¡Fulanita!!! ¿Qué te ha pasado?
- Estoy en un boqueeeeteeeeee
...pero niña, si no hemos empezao
a beber cacharritos todavía!!

Efectivamente, por aquella zona había un socavón, y mi amiga, en lugar de tropezar con él y partirse los piños, había tenido la "suerte" de METERSE DENTRO (nunca me explicaré como camina alguien para meterse en un boquete, pero bueno...).
...hombre, tanto como esto no fue...
...pero no anduvo lejos.

Cuando el resto de la pandilla reunimos fuerzas para sacarla (porque estuvimos riéndonos, desarmadas, durante un buen rato)...oh! Mi amiga esta indemne, pero no así su precioso zapato izquierdo: el cuadrado y altísimo tacón se había desprendido TOTALMENTE del resto del zapato.
Así quedó el mu desgraciao...
...dispuesto a arruinarnos la noche.

- ¡¡M**rda!! ¿Ahora qué hago? ¿Acaba de empezar la noche y no puedo ir por ahí andando como una Barbie!! - dijo mi amiga.

Claro... si llevas un zapato puesto con taconazo y otro sin... La cojera parecía de campeonato!! Y la cosa es que, con 17, volver a tu casa a la media hora de haber salido es LO PEOR QUE PUEDE OCURRIRTE UNA NOCHE DE SÁBADO!
...por aquellos años la Beckham no llevaba estos...
porque hoy por hoy, igual la solución es partir el otro y tan moderna, oyes!

- Compremos pegamento! - Dijo alguna

...pero claro, a las 12 de la noche es raro en Cádiz encontrar abierto un Bricodepó jajaja. Y tampoco era plan de llevar a mi amiga caminando como una Barbie por todos los extramuros de la ciudad. A aquella hora, abiertos, solo bares y alguna tienda de golosinas que vendía clandestinamente alcohol. Pero no pegamento.

- Mmmmm... ¿Siguen vendiendo chicles Bang-bang en aquella tienda?- Pregunté yo
-. ¡¡Ya estás con la gula!! -Salieron unas cuantas - ¡¡Tenemos un problema y tú pensando en chucherías!!

...pero no iba yo por ahí. A algunas ya os he contado que odio los chicles...quizá por el atracón de ellos que me dí de pequeña, cuando me metía los 10 BANG BANG del paquete en la boca para competir con mis primos.

Aquellos chicles...eran tan gomosos...y se ponían taaan duros después...
(aunque ahora que lo pienso, los Chew también estaban apañaos!)

En 5 minutos teníamos dos paquetes de bang-bang, a dos chicles para cada chica....vegan chicas, a masticar y a salivar!! (años más tarde habría añadido mi célebre frase "como el perro de Paulov", pero aún no estaba en la facultad jajaja).
¡¡No hagáis pompas, leches,
que se airea y no es lo mismo!!

Poco después teníamos la base del zapato en la que encajaba el tacón con una masa informe y salivada de chicle. Rápidamente, mi amiga dejo caer todo su peso (que no era mucho, pero bueno) sobre el tacón maltrecho. Un buen rato presionando y...¡¡zas!! ¡ZAPATO ARREGLADO!!

Os juro que nos fuimos hasta a bailar de esa guisa. Si te fijabas, se veía un reborde algo sospechoso en la junta del tacón y la suela...pero ¡¡Nos arregló la noche!!
...bueno, tampoco se esmeró tanto mi amiga en las coreografías,
no fuera a ser que...

Macgyvers a mí!! Jajajaja
Ya sé que os encantan mis supermontajes...
¿alguien tiene un curso de fotoshó?

Espero que os animéis a contar historias sobre zapatos, y sobre todo, que os hayáis divertido con esta. Tenéis las bases en http://www.zapatos.org/concurso/

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