miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cuando la tristeza se hace crónica

Como os decía en el anterior post, siempre he sido muy partidaria de no tomar el concepto DEPRESIÓN a la ligera, porque es algo bastante grave.

Durante una época se puso de moda y la gente tenía depresiones como quien tiene resfriados. Y esto tiene varias consecuencias bastante feas:
  • -          Una depresión no es algo que la gente tenga un par de meses y ya está. Es un trastorno muy difícil de superar, que requiere ayuda profesional y por supuesto, apoyo familiar.
  • -          Cuando uno pasa una época de su vida triste por una o varias circunstancias, no tiene porqué ESTAR DEPRESIVOS (puede estarlo o no). Habitualmente una depresión conlleva una serie de síntomas físicos muy significativos e identificables.
  • -          Además, la depresión debe diagnosticarla y tratarla un PROFESIONAL MÉDICO, no mi vecino el del 5º. Vamos, ni yo.

Lógicamente, lo que si es cierto es que no todas las depresiones tienen la misma “gravedad”, el concepto depresión es lo que se denomina en psicología un ESPECTRO (como si dijésemos un cajón grande donde caben varios subtipos, con varios índices de gravedad cada uno). Y de esta forma sí es correcto diferenciar entre depresión severa, distimia o trastorno bipolar.

Pero esto ya es meternos en camisa de 14 varas, vamos a lo nuestro. Como dije el otro día, acabaremos con una serie de propuestas prácticas para afrontar la tristeza.

¿QUÉ HACER CUANDO ME NOTO TRISTE?
  •     Cualquier estado de tristeza es un PROCESO: IDENTIFIQUÉMOSLO. No puedo (debo) dejar que mis emociones se apoderen de mí hasta que sea “demasiado tarde” y los sentimientos de desgana, pena, impotencia y cansancio hayan impregnado mi vida, mi conducta y mi personalidad. ¿Y CÓMO LO HAGO? Como siempre, la introspección es una ayuda grande, si tengo por costumbre pensar un poquito en cómo me siento cada día, detectaré rápidamente si llevo 3 o 4 días tristona, sin ganas de comer, salir o divertirme. Y entonces puedo empezar a planear una estrategia.
  •   BUSCA AYUDA. Busca ayuda no quiere decir que vayas al psicólogo porque murió tu canario (bueno, si lo necesitas sí, jajaja no es literal). Quiere decir que te refugies en tu RED DE APOYO SOCIAL, ¿lo recordáis? Permite que tu familia, amigos, amores…o bloggers, si hace falta, “estén ahí”.
  •  ALIMENTATE BIEN. ¿porqué? Pues porque como somos física y química (mis alumnos me lo recuerdan constantemente aaarg), nuestros estados emotivos también tienen que ver con las hormonas que nuestro cuerpo segrega y la producción/segregación de ciertas hormonas del bienestar tienen mucho que ver con dietas equilibradas. Por el contrario, dietas desequilibradas facilitan la inhibición de algunas hormonas.
  •   Y AHORA VAMOS A HACER PLANES:     
    • Oblígate a hacer actividades que te resultaban placenteras antes de tu tristeza.
    •  Evita fijar tu atención en lo que te la produce. Esto no quiere decir que esté prohibido pensar en el    qué, está prohibido (o no es recomendable, mejor dicho) RECREARSE en esto. No hay cosa peor que quien se recrea en su dolor, para sí mismo y para quién tiene alrededor, que conste. Estas actitudes terminan CANSANDO mucho a las personas.
    •  CRÉETE que es un estado PASAJERO, porque lo es. Cuando estamos inmersas en un problema el tiempo se alarga como los relojes de Dalí y parece que nunca saldremos de esta etapa. MENTIRA. Obviamente, el que sea “más corta” a nivel objetivo y subjetivo tiene que ver con mi propio rol en el tema.
    • MIMATE: Date caprichines, cuidate, date tiempo. Practicar el “amor propio” es muy sano, y más en estas circunstancias.
    •  INTENTA DORMIR. Sí, suena difícil, porque lo primero que suele desaparecer es el sueño en estos casos. Hay tisanas, hay libros, hay relaciones, música…haz cosas para ROMPER tu insomnio.

·         ¿Y QUÉ HAGO SI NO SOY YO? (COMO AYUDAR):
- La clave como muchas otras veces es la EMPATÍA: si entiendo cómo se siente la persona (aunque yo no reaccionase igual de ser ella) podré ayudarle.
 - NUNCA acusar ni echar cosas en la cara: eso solo le ayudará a culpabilizarse de su situación (“Es que como nunca tienes ganas de salir…”).
-  No esperar una mejoría inmediata: todo necesita su tiempo.
- Ser su SOPORTE EMOCIONAL: escuchando, comprendiendo, estimulando.
- No niegues sus sentimientos: escúchalos y muéstrale porqué tú ves la realidad diferente.


No es fácil ayudar a una persona en su tristeza, pero es justo acompañarla.
Espero que os hayan sido útiles o interesantes estos "post tristes" (jajaja). El próximo día hablaremos del CONTROL DE LOS IMPULSOS.
¡¡BESOS!!