lunes, 6 de diciembre de 2010

Seguimos con las emociones: El miedo (2)

El otro día dejé el post en "la preocupación" porque seguir me parecía alargarlo mucho, así que terminamos hoy este capítulo dedicado a los miedos con el eterno compañero que nos faltaba...

-          La ansiedad:

Como hemos dicho ya en otros posts, la ansiedad es necesaria y buena, en determinadas situaciones y “cantidades”. Pero como estamos hablando del miedo, nos ocupa la ANSIEDAD así con mayúsculas. Cuyos síntomas muchas conocemos:
  • ·         Aumento del ritmo respiratorio (hasta llegar a la hiperventilación si hace falta, oyes!)
  • ·         Sudoración
  • ·         Problemas intestinales y gástricos
  • ·         Mareos, temblores
  • ·         Dolores de cabeza o musculares sin (aparente) motivo.


Como el cuerpo es un todo, estos síntomas sirven para avisarnos que algo falla (si son, insisto, continuados y considerables en cantidad, no si se me producen puntualmente antes de un examen y son leves, eso es NORMAL). Y cuando se generalizan (aunque se sienten al mismo tiempo porque todo sucede rápidamente), comienzan los síntomas PSICOLÓGICOS:
  • ·         Inquietud, nerviosismo, irritabilidad
  • ·         Cansancio
  • ·         Dificultad de concentración, bajo rendimiento, problemas de sueño

Como siempre, ante estas situaciones hay dos propuestas:

  • -          Las que no van al síntoma pero son útiles por ser distractoras (aprender relajaciones, hacer yoga…)
  • -          Las que buscan la causa y actúan sobre ella. Obviamente, si la causa y los síntomas son graves, la ayuda nos la tiene que dar un profesional y mediante una atención periódica y continuada en el tiempo. En caso contrario, existen ejercicios que podemos aprender para practicar de forma autónoma. Vamos a ver uno.

Práctica para controlar la ansiedad y la preocupación:
  1. 1.       Describe por escrito y con detalles lo que te preocupa/causa ansiedad
  2. 2.       Léelo y tacha todas las frases que tienden a explicar mejor el problema. Utilizarán expresiones como “además”, “entonces”, “seguramente”, “siempre”, “pero”, “nunca”…
  3. 3.       Ahora tacha todas las frases que están relacionadas con recuerdos. Suelen usar expresiones como “antes”, “hace un tiempo”.
  4. 4.       Lo que te queda, es puramente el motivo de tu preocupación/ansiedad.
  5. 5.       Escribe qué le dirías a una amiga si te contara eso ella a ti.
  6. 6.       ¿Has propuesto soluciones? ¿Se ha enfocado el problema de una forma más activa? ¿Ves ahora, sientes que puedes hacer algo para mejorarlo?


Vamos a verlo con un ejemplo:
“Mi hija se fue a estudiar fuera hace un año y medio. Hace tres días no sé nada de ella. Siempre me llamaba a media tarde, pero desde el lunes no sé nada de ella. Seguramente le habrá pasado algo…¿tomará drogas? ¿habrá tenido un accidente? ¿le habrán hecho algo? Además, hace tiempo la noto muy seria, y más delgada. Antes era más risueña y ahora no sé que le pasa”.



“Mi hija se fue a estudiar fuera hace un año y medio. Hace tres días no sé nada de ella. Siempre me llamaba a media tarde, pero desde el lunes no sé nada de ella. Seguramente le habrá pasado algo…¿tomará drogas? ¿habrá tenido un accidente? ¿le habrán hecho algo? Además, hace tiempo la noto muy seria, y más delgada. Antes era más risueña y ahora no sé que le pasa”.

PROBLEMA: No sé nada de mi hija desde hace 3 días.
AMIGA:
  • -          Palabras de ánimo: “Mujer no pasa nada, los jóvenes son así”, “seguro que pronto llama”, “ a mi me paso lo mismo una vez”…
  • -          Propuestas de acción:

o   En vez de al móvil, ¿porqué no llamas a la facultad?
o   ¿Tienes el teléfono de alguna amiga?
o   ¿has pensado en ir a visitarla si esto se prolonga?

Ahora no se ha “borrado” el problema, pero tenemos pautas de acción y la sensación de que “podemos hacer algo”.

La verdad es que si me lo tomo a coña, estos post habrían venido genial en Halloween jajaja Qué pechá de miedo! Pero espero que hayan sido útiles. Seguimos con más emociones y cómo trabajarlas en el próximo post.
¡¡Besos!!

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