viernes, 3 de diciembre de 2010

Seguimos con las emociones: El miedo

También hemos hablado anteriormente de esta emoción en este espacio. El miedo es necesario, porque es un mecanismo de supervivencia (si no ya nos hubiéramos matado al volante del coche, por ejemplo).
Pero el miedo tiene diferentes gradaciones… podríamos hablar, simplificando un poco de…

  • Preocupación
  • Ansiedad ligera (activación, arousal, alerta)
  • Angustia
  • Ansiedad generalizada
  • Fobias

La “cantidad de miedo” que sintamos depende de…
  • ·         El estímulo que lo provoque
  • ·         …pero también de la percepción subjetiva de la persona que lo siente (de modo que yo puedo sentir un miedo horrible ante una serpiente, y tú no)

Y esto provoca en nosotros una serie de síntomas físicos que lógicamente, también son graduales. No voy a reseñar aquí una interminable lista, pero sí alguno que me ha llamado la atención…

  • ·         En el SNA (Sistema Nervioso Autónomo): sequedad de boca, palidez, rubores, sudor, vértigo
  • ·         En el sistema genital, intestinal y urinario: micciones frecuentes (de ahí el dicho popular de “ca***se de miedo” jajaja!), pero ojo… impotencia, vaginismo, anorgasmia (imagino que veis una relación clara en los casos de ansiedad generalizada)
  • ·         En el aparato respiratorio: sensación de opresión y/o ahogo (tan típicos también de los ataques de ansiedad y de las fobias)
  • ·         Además de estos se reseñan síntomas relacionados con el sistema cardiovascular, muscular y generalizados.

¿Qué porqué me ha llamado la atención? Pues porque hace cierta otra expresión popular. “Morirse de miedo” es posible, en situaciones extremas, fijáos qué implicaciones!.


Pero vamos a cosas más prácticas, dejando las curiosidades a un lado. Vamos a hablar de preocupación y ansiedad moderada, que son las emociones más comunes entre personas que no tenemos grandes problemáticas (no puedo tratar las fobias en un post a nivel práctico!).
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            La preocupación:

Una vez más, tener preocupación(es) es normal, y forma parte de la vida. El problema es cuando esta emoción se cronifica, generaliza, toma las riendas de mi conducta (o sea, de mi vida).
A esta situación de preocupación generalizada le llaman “miedo sin objeto”, porque, aparentemente, no hay un motivo concreto que fundamente (o al menos, que fundamente de manera lógica y acorde con la gradación del motivo) ese estado permanente.

Cuando estamos en este estado tendemos a interpretar la realidad siempre en función de nuestra “mala suerte”, de una forma pesimista que no nos ayuda a salir de esa espiral.

El problema es que, como digo, se entra en un ciclo que se autorrepite, la autora señala estas etapas:
§  Detección del peligro o amenaza (=normal)
§  Ante ese peligro, ataque moderado de ansiedad (=normal)
§  Pensamientos de angustia que hacen surgir nuevas preocupaciones (si es continuo, ya es patológico)
§  Atención centrada totalmente en esas preocupaciones (patológico)
       
  Esto provoca que la persona que lo sufre sienta infelicidad, falta de ánimo e incluso cansancio (por centrar tanto y de forma tan desmedida su atención en esto).

Tanto este ciclo de la preocupación como otros fenómenos derivados del miedo que hemos citado con anterioridad (fobias, por ejemplo), producen ansiedad. Vamos a verla en el próximo post junto con un ejercicio práctico de esos que molan (al menos a mí!! jajaja)
¡¡Besos!!

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