jueves, 13 de enero de 2011

Claves para un optimismo sano.

Ayer presentábamos las características del optimismo sano y hoy vamos a desarrollar, como decía, un par de aspectos que ayudan mucho a trabajarlo.
El primero de ello consiste en la automotivación. Aunque ayer introduje la idea con un par de ejemplos, me parece un tema lo suficientemente notable como para desarrollarlo algo más.
El término motivación está ya muy generalizado entre nosotros, decimos en conversaciones distentidas "a este niño no le motiva nada" o "estoy muy motivada para ir al gimnasio". Ciertamente, la motivación hace referencia a un impulso interno que sentimos ante determinados estímulos.
A menudo esos estímulos son externos y/o sociales (motivamos al niño con un regalo, vamos al gimnasio para que nos vean mejor) pero afortunadamente, también muchas veces son internos (estudiamos para acabar la carrera y tener un trabajo, pero también por amor propio, para tener una preparación, vamos al gimnasio para esta nosotras, a gusto con nosotras mismas...).
Pero qué ocurre cuando algo que tengo que hacer no me motiva nada? Por desgracia hay muchas situaciones en nuestra vida cotidiana que se presentan así, ¿verdad? Vamos a ver las claves que la autora nos señala para automotivarnos:
  • Tener un objetivo claro: ¿no os ha pasado alguna vez que adquiríais un hábito y al dejarlo, pensáis..."pero bueno, yo para qué estaba haciendo esto?". Lo primero para conseguir las cosas es proponernos una meta clara y precisa (y mejor si puede ser a corto plazo). Es más "motivador" para un alumno de 1º de Derecho pensar en aprobar todas las asignaturas de su curso que plantearse tooooda la carrera (aunque lo consiga, a largo plazo). Es más práctico para una persona que está a dieta plantearse perder 2 kilos en 15 días que 10 en seis meses.
  • Tener actitud: "¡¡Actitud, chicas, actitud!!" (jajaja me suena a entrenador de peli americana). Ya hemos hablado muchas veces de lo importante que es creerse las cosas. Si me propongo algo no puedo ir por la vida pensando que no voy a conseguirlo...eso es desmoralizador! Al contrario, y aunque el entorno sea "hostil" (tipo. "sí, hombre te vas a sacar tu ese curso de inglés"), nuestra actitud tiene que ser "Claro que sí, al menos voy a poner toda la carne en el asador para lograrlo".
  • Tener confianza: Está muy relacionada con la anterior y de nuevo con nuestra eterna compañera la Sta. Autoestima. Si no confío en mi capacidad para lograr la meta, mejor que me plantee otra o que me pare a pensar, fríamente, porqué no voy yo a conseguirlo!
  • Sentido de la responsabilidad: Esto está demostrado. Las personas responsables "cumplen" y al cumplir me refiero con las obligaciones, pero también consigo mismas. Tienen principios firmes, no "se traicionan a ellas mismas". Si han dicho que harán tal, lo hacen fijo.
  • Perseverancia. A veces los orientadores tenemos fama de ser pelín pedantes por la terminología pedagógica y psicológica que usamos (os juro que intento no hacerlo, me gusta hacerme entender), pero un día, cuando estudiaba la carrera, leyendo a otro orientador "famoso", se me quedó una frase grabada y la quiero compartir con vosotras:
Persevera, per severa, per se vera.
¡Persevera, a través de las dificultades, por grandes que sean!.

Es un dicho romano, y un juego de palabras, como podéis ver. Y a lo largo de mi vida os prometo que me he acordado muchísimo de la traducción de la frase. Mucha de las cosas que "he conseguido" no han sido por inteligencia, talento o genio: han sido por perseverancia (o sea que cuando alguien me dice "cabezona" le contesto noooo, perseverante!) jajaja,

Por el contrario, la falta de todas las características anteriormente descritas es la que hace personas desmotivadas. A menudo se generaliza sobre la desmotivación de los adolescentes hoy día...vuelvan arriba... ¿piensan que tienen claras sus metas? ¿Tienen sentido de la responsabilidad? ¿Tienen confianza en sí mismos? Y ellos son jóvenes para trabajar solos estos aspectos, es necesario trabajarlo en familia, en educación, en sociedad.
(Ojito que me refiero a adolescentes desmotivados, NO A TODOS los adolescentes, que odio las generalizaciones porque yo trabajo con ellos y cada uno es un mundo, pero lógicamente como grupo social que son, comparten unas características comunes).

Nosotras, como adultas, sí podemos conscientemente, ante una situación:
- Plantearnos metas claras a corto/medio plazo
- Trabajar nuestra actitud y confianza
-Asumir responsabilidades
- Perseverar.

Vamos ahora con el tema de enfrentar los cambios. Cuando estudiaba no profundicé en este tema, pero con el paso de los años he conocido a gente con auténtico terror a los cambios. Personas que, ante un cambio de casa, localidad o estado personal (no dramático, por ejemplo, el nacimiento de un hijo, que suele ser feliz)...viven una etapa de confusión, tristeza, desgana...y lo peor, sin saber a qué se debe.

Igual que hay personas que necesitan estar cambiando continuamente de aficiones, lugares, relaciones...hay quienes aman, literalmente, las rutinas (confieso que no temo a los cambios pero me encuentro claramente en este grupo). Estas personas...
  • Prefiere que las cosas permanezcan siempre como están
  • Le gustan los trabajos/tareas que requieren pautas precisas
  • Planifica antes de iniciar tareas
  • No le molesta la repetición
  • Prefiere lo tradicional a lo novedoso
  • Su principal objetivo es la seguridad
  • Siente angustia ante los cambios en su vida
¿Conocéis a alguien así? Como siempre, estamos hablando de un extremo "puro" que en la realidad se diluye, pero algunos rasgos sí que se pueden reconocer (admito que yo cumplo algunos, como os decía).
Entonces... ¿cómo afrontar BIEN los cambios? Se nos propone lo siguiente...
- Detectar lo antes posible las emociones que nos suscita: Porque estaremos aislando el motivo de nuestra preocupación, conociendo nuestro miedo, que es el primer paso para plantarle cara. Si los ejemplos que os ponía antes generan ansiedad y desasosiego es porque a menudo las personas que lo sufren no identifican el porqué de estas emociones.
- Enfrentarnos a nuestra ira o preocupación si las sentimos. Una vez hemos "aislado" ese sentimiento negativo, debemos enfrentarnos a él. ¿Porqué me produce esta sensación? ¿Necesariamente voy a estar peor ahora? ¿Qué puedo hacer yo para que no sea así? ¿Qué puedo pedir a los demás que hagan?
- No recrearnos en la añoranza de lo pasado. Si nos pasamos el día pensando "qué bien estaba yo antes" no estamos ayudándonos para nada a tirar hacia delante. Si el cambio ha sido ineludible, lo tengo que asimilar. Tengo que encontrar lo bueno que hay en él.
- Dejarnos fluir.

¿NO os ha dejado K.O. este último apartado? jajaja A mí, sí...me sonaba demasiado metafísico eso de fluir y pensaba que no me iba a convencer para nada...e investigando, he descubierto toda una corriente, una forma de enfrentar las situaciones que a mí, personalmente, me ha parecido muy útil e interesante!!
...pero eso...os lo contaré mañana.
BESOS!!

9 comentarios:

Tere dijo...

me ha encantado esta leccion de "psicologia" jeje, la verdad siempre vienen bien unos consejitos!
y gracias por lo de las pestañas!

besitos cielo!

MORGAN dijo...

Conn la falta de actitud y confianza fallo yo continuamente. Tendré que trabajar en ello si quiero conseguir mis metas, es algo que tengo claro desde hace años. Pero es que se hace tan difícil...
Lo de perseverar, aunque parezca lo contario, lo veo más fácil. Será que de mi también dicen que soy bastante cabezona...
Besos

BEAUTYVICTIM dijo...

Para mí es un alivio leer este post porque así no me siento un "bicho raro" y veo de dónde he sacado muchas cosas.
La automotivación me acompaña desde hace mucho, supongo que gracias a las clases de danza, pero no tengo muy claro que sea sólo por eso. También tiene que ver la retroalimentación que he tenido siempre que me he esforzado por hacer algo y he comprobado los buenísimos resultados que me ha dado el esfuerzo personal.
No suelen darme demasiado miedo los cambios y a lo largo de mi vida he tenido muchísimos, desde pequeña, de domicilio por los destinos de mi padre (era piloto del Ejército del Aire, ahora está jubilado).
Me veo muy reflejada en este post. Creía que era por mi naturaleza optimista pero veo que no sólo es eso.
Un beso fuerte, guapa y muchas gracias por esta info.

Inma

Miss Potingues dijo...

A mí lo de cabezota no, perseverante, me suena (no soy cabezota, ¿vale?jjj!)
Lo de dejarse fluir es lo más difícil cuando eres una persona acostumbrada a tener control sobre cada cosa en tu vida y planificación hasta para ir al baño.
Nada que no arregle una terapia de choque con un trabajo en el que la improvisación te tenga que sacar del 90% de las situaciones y gente menos tensa cerca.

Besos, guapa!

101205i dijo...

Yo creo que precisamente lo que me falta es acostumbrarme un poco a la rutina y dejar de ser culo inquieto. Sobre todo a nivel laboral, en cuanto conozco el trabajo al dedillo y no veo posibilidad de evolucionar me pongo a la búsqueda de otra cosa. Está muy bien cuando tienes 20 años pero a mi edad y con una situación familiar "estable?" tendría que ser un poco rutinaria. Pero lo mismo me pasa los fines de semana. Con un niño de 5 años, ya sabemos que toca parque y parque si hace buen tiempo pero eso me vuelve loca. Intento planear actividades diferentes cuando se que mi niño está loco por ir al mismo parque y jugar con sus amigos. Pero es verdad que también creo que es un niño que necesita "motivación" sino no haría nada. Es un poco vagillo.

tita hellen dijo...

Madre mia, peazo de post. Di que sí, la aptitud es la mitad del plan, las cosas no salen igual cuando tienes en mente que lo conseguirás cueste lo que cueste. Besazos!!

Everybody Make Up dijo...

Es muy interesante esto, y el tema de dejarnos fluir.... creo que es una expresión que se usa mucho, es el tema de dejarse llevar... en fin no todo el mundo puede conseguirlo ni sabe como hacerlo, es algo muy interesante.

Un besillo

Lady Fashionista dijo...

sí señora, hay que aprender a ser optimistas, yo siempre fui pesimista y negativa hasta que dije basta (lo cual fue hace apenas unos meses XD), hay que saber vivir y saber vivir bien :)

{*Irene*} dijo...

Me he sentido identificada con la parte de las metas, porque yo estudio derecho y cuando me paro a pensar que me quedan dos años y medio, cuando tengo amigos que empezaron cuando yo acabando magisterio... jaja pero lo importante es no venirse abajo!
Y lo de los adolescentes desmotivados, también se debe a otra cosa y es a la "excesiva autoestima" como digo yo. Hay niños que los han criado haciéndoles creer que ellos son el ombligo del mundo y que pueden con todo, y al chocar con la realidad se hunden. Creo que eso es un problema de educación que muchos padres cometen! Que una cosa es animar al niño, y otra meterlo en los mundos de yupi!
Tú que piensas, Gadi? Estás de acuerdo conmigo? Está claro que tu manejas el tema más que yo!
Besos!

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