martes, 11 de enero de 2011

SUPEROPTIMISMO: La vida es rosa (vuelven los psicopost)

Hola chicas!!
Por fin hoy, empezadas ya las rutinas, vuelven los psicopost a mi blog. De todo corazón os digo que echaba de menos elaborarlos, publicarlos y leer cada día vuestros interesantes comentarios que siempre me enriquecen y aportan visiones distintas y magníficas...
...pero claro, con el follón de las fiestas, viajes, etc., me era imposible hacerlos en condiciones. Ahora, con la rutina y en casita, retomo la sección, le echo un ratico cada tarde, y amonoquenosvamos.
No sé si recordaréis que, dentro de la Guía de la inteligencia emocional, estábamos analizando las formas de afrontar la vida y habíamos hablado del pesimismo, así que hoy nos toca justo el otro extremo...
Vamos al lío!

El peligro del super optimista, no es, como podemos pensar a la ligera, ver la vida exenta de riesgos y tirarse de cabeza. Los super optimistas no tienen porqué ser imbéciles, pueden ser muy inteligentes. El problema al que se enfrentan estas personas es que, en realidad, NO SE PERMITEN SER INFELICES ni un ratito. Y esto no es sano.
Veamos las características del super optimista:



…¿Conocéis a alguien con algunas de ellas? Yo sí. Y ciertamente, no me gustaría estar en su pellejo.
"Ojito", que como siempre, estas características están tipificadas de manera que rara vez se den, todas juntas, en una misma persona. O al menos no con tanta intensidad.

Sin embargo, sí conozco, como decía a alguna persona que lo ve todo de color de rosa (hasta el punto de llegar a ser pesada, os lo juro!!) ...y luego, ante los conflictos graves o los sucesos tristes se hunde y no es capaz de levantar cabeza sin ayuda.

¿Cómo se evitan estas situaciones? En el libro se apunta a la importancia de enseñar a las personas a gestionar sus emociones desde la infancia. Y no solo corresponde a las familias hacerlo (aunque son agentes muy poderosos en la educación de los niños y eso es impepinable), pero también desde la escuela y la sociedad se aprende a...
  • Tolerar la frustración (en este sentido, permitir las rabietas en vez de chantajear al niño para que no llore, o que viva situaciones en la guardería del tipo "no siempre gano yo"...viene genial).
  • Detectar la ira y gestionarla correctamente (Animándoles a reconocer y poner nombre a eso "tan feo" que sienten, y a partir de ahí a buscar opciones a la situación que lo provocaron)
  • Enfrentarse a los propios sentimientos más indeseados y "echarles cara" (en el sentido de que a) a veces al ser inconscientes, nos hacen daño "desde dentro", por esa falta de querer verlos. Y b) una vez que asumo lo que me está pasando puedo buscar ayuda en mí o en mi "red de apoyo emocional".
  • Prevenir las situaciones de miedo y estrés (ojo, no es vivir asustados sino preparados, con estrategias ante la vida)

Como veis, son acciones educativas que podemos trabajar con los niños de nuestro alrededor, pero también con nosotras mismas y las personas de nuestro alrededor.
Todo esto lo da, la EDUCACIÓN EMOCIONAL, y por eso, precisamente, me apasiona tanto el tema: nos hace más aptos y capaces para la vida, desde la infancia pero también en la madurez.
Mañana veremos "la justa medida", es decir, las características y recursos de las personas sanamente optimistas.
Un besazo!

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