viernes, 11 de febrero de 2011

Anticiparse a la decepción

Cuando el otro día hablamos levemente del enamoramiento, lo caracterizamos como un estado pasajero en el que prima más la impresión subjetiva, el “cliché” que tenemos en nuestro subconsciente de “pareja ideal” que la misma realidad. Entre otras cosas, porque no tenemos parámetros reales referidos al conocimiento del otro como para analizar desde la objetividad.

Esto no implica que a todo el mundo, cuando se enamora, sele “vaya la perola”. Hay personas que pasan la fase de enamoramiento con mucha prudencia y sensatez (tiene mucho que ver, además, con experiencias previas y con el grado de madurez personal). Aún así, nadie, por experimentado que sea, está libre de caer en la decepción cuando pone sus expectativas sobre algo (aunque sea sobre la compra de un labial o un coche, aspectos mucho más banales) .

Por tanto…¿Cómo estar precavido/a? ¿Cómo evitar la decepción? Aquí van una serie de pautas que me parecen de interés:

  • Aceptar de forma realista los propios límites y un hecho claro: en sí mismo, el sentimiento de amor, no proporciona la felicidad. Porque, lo hemos hablado también ya, la felicidad plena no existe, son momentos pasajeros o es la satisfacción general con la vida propia. Y social y culturalmente, se ha atribuido al amor (en literatura, cine, música…) el falso poder de hacer nuestra vida plena. No tiene porqué. Mi amor en estupendo y no lo cambiaría por nada, pero mi vida está llena de muchas otras cosas, también. Una vez más, si “damos ese poder” a un único ámbito de nuestra vida…el día que falle empezaremos a plantearnos el sentido de la misma, no hay nada más a qué aferrarnos.

  • Liberar a la pareja (y a ti misma) de la obligación de ser perfecto. Otro cliché. ¿qué es la perfección a nivel de pareja amorosa? Cada cual tiene sus opiniones, es algo totalmente subjetivo. Aunque a nivel cultural haya establecidos unos parámetros (fidelidad, apoyo, compañía…) - bastante amplios también según cada cual – la perfección en este sentido tampoco existe. Vivir bajo los ojos de otro que nos mira con un nivel de exigencia demasiado alto genera insatisfacción. Vivir pensando en el “cómo debo ser” yo para llegar a ese nivel, frustra.


  • Rechazar la idea de que existe “MI pareja ideal” y reforzar la de que una relación es trabajo en equipo, una cosa de dos. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez qué habría pasado si vuestra pareja fuese una persona radicalmente distinta del quién es? ¿Habría fracasado necesariamente o tal vez no? Ayer mismo en la cena, comentábamos lo absurdo (y maleducado) que es cuando un miembro de la pareja se dedica a comparar al otro con sus relaciones anteriores (“…es que fulanito esto lo hacía mejor”, “…es que menganito siempre…y tú….”). Y concluímos en que, a nivel de relaciones amorosas, cualquier persona del mundo-mundial es diferente de cualquier otra. Y no solo eso, según con qué pareja esté, aunque sea el mismo, se comporta de modo diferente. ¿Acaso no os ha pasado?


  • La responsabilidad de que el enamoramiento acabe no es de ninguno de los miembros de la pareja: está en la propia naturaleza de ese sentimiento (su fugacidad). Culpabilizar o culpabilizarse porque eso acabó es engañarse en vez de aceptar un cambio natural: un amor más maduro que conlleva más esfuerzo pero también te brinda muchas satisfacciones.

  • Solo podemos cambiarnos a nosotros mismos. Si verdaderamente crees que hay aspectos de tu pareja que deberían cambiar, predica con el ejemplo. ¿Le has preguntado tú si alcanzas la perfección en todo? Es mejor hablarlo, y negociarlo. Antes de que lleguen las sorpresas.

  • En una pareja ambos miembros no evolucionan por igual (a nivel personal, de madurez, expectativas y valores) ni al mismo ritmo. Esto puede crear un distanciamiento pero también puede utilizarse para ayudar al otro en su proceso de desarrollo personal.


Como vemos, bastantes pautas y apartados en los que pensar, porque ciertamente muchas de estas afirmaciones falaces sobrevuelan nuestro subconsciente cuando empezamos a mantener una relación (o incluso cuando ya llevamos tiempo en ella).

El próximo día trataremos otro asunto “obligatorio” cuando se habla de relaciones amorosas: la dependencia emocional, pero desde otro punto de vista: no quién depende, sino quien tiene a su lado a alguien dependiente.

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