miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Dominancia o sumisión?

La autora inicia este apartado haciendo unas puntualizaciones que me parecen muy interesantes considerar:

-          Dominante no quiere decir déspota. Un déspota quiere el poder por inseguridad personal. Una persona dominante puede tener estos rasgos por partir de una base de carácter fuerte y unas aspiraciones claras pero no tienen porqué ser un ánimo de poder per se. Además habitualmente suelen ser personas seguras.

-          Sumiso no quiere decir cobarde: hay personas que viven más a gusto sin responsabilidades más allá de las propias, no son más débiles ,simplemente disfrutan desarrollando sus funciones y no anhelan ninguna más.
¿Verdad que dan qué pensar? Ahora me hace reflexionar ¿Fulanito es dominante o déspota? ¿Menganito es sumiso o cobarde? Vamos ahora a ver las características básicas de estos tipos:



Para llevarse bien con un compañero dominante…
  • ·         Manifestar respeto por sus opiniones (siempre que sean respetables)
  • ·         Si comete un error, es más fácil hacérselo ver mediante preguntas que le guíen a comprender los fallos que mediante un “ataque frontal”.
  • ·         Mirarle a la cara, hablar abiertamente, mostrar tú opinión.




Consejos para llevarse bien con compañeros sumisos:
  • ·         No le presentes conflictos innecesarios y ayúdale a verbalizar sus verdaderas ideas, demuéstrale que son valoradas por igual que otras.
  • ·         Ayúdale a encontrar las soluciones a los problemas que surjan.
  • ·         Si tienes que hacerle alguna crítica, ve con mucho tacto. Lo mismo que tienen miedo a herir sentimientos ajenos, se hieren en los suyos.

PROPUESTA PRÁCTICA PARA PERSONAS SUMISAS: Aprende a decir NO.
Una de las dificultades de las personas con el rasgo de sumisión muy marcado es, como veíamos, la dificultad para ser asertivos y decir NO cuando es necesario y sin sentirse mal por ello. Unas pautas para poner en práctica que podrían ser útiles, son:
-          Trabaja tu derecho a decir NO gradualmente. Si tienes problemas para hacerlo de manera habitual, estarás acostumbrado a oírte decir “No entro por ahí nunca más….” Y luego no ser capaz de “plantarte”. Empieza por pequeñas cosas.
-          En este sentido, es mucho más difícil decir NO en situaciones y/o con personas con quienes existe una relación emocional más intensa (es más fácil decir “NO” a una vecina que a tu pareja).
-          Por eso podría ser útil que te parases a pensar en qué momentos vas a decir no a partir de ahora. A pequeñas peticiones. Decir no a que te manden ir a por algo (que siempre hacen y estas harto/a), decir no a tus hijos/sobrinos/alumnos cuando te hacen peticiones que no te parecen justas o apropiadas.
-          Cuando hayas sido capaz de hacerlo vívelo como una “pequeña victoria”, estos son los pasos para llegar a decir NO ante situaciones más “críticas”, en un futuro; poco a poco.
-          Además, los demás tampoco vivirán un cambio radical en ti. Piensa en lo raro que resultaría que, de repente, te empezases a negar a “todo” lo que antes aceptabas. Sería común que te preguntases que qué ha pasado en ti. Si el cambio es paulatino también será mejor aceptado en tu entorno.


La verdad es que, una vez más, leo las características de ambos y me acuerdo de personas que conozco. Así visto, la utilidad de tipificar es poca salvos por los consejos finales, pero cuando acabemos con esta tanda afrontaremos aspectos interesantes en la línea de mejorar algunos de ellos: motivación en el trabajo, cómo decir no, cómo mejorar la tolerancia, etc..
Mañana afrontaremos el último subtipo: ¿tolerantes vs intolerantes?
¡¡Besos!!

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