lunes, 14 de marzo de 2011

Hoy toca cuento...

...por problemas técnicos con el USB donde guardo los psicoposts!! Viva la informática, tan útil y que nos hace tan impotentes también (jajaj). Mañana estará solventado, pero mientras tanto ¿qué os parece llenar este espacio con un cuentro breve?

Este es de Augusto Monterroso y lo utilizo con los mayores cuando hablamos de multiculturalidad y prejucios. Espero que os guste...


EL ECLIPSE

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido acepto que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había opresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de si mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intento algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en el una idea que tuvo por digna de su talento y de si cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo mas intimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y espero confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

8 comentarios:

tereG dijo...

No conocía este cuento. ¿No es de este mismo autor el relato más breve del mundo? Algo así como: "cuando despertó el dinosaurio aún seguía allí".
Espero que se solucione pronto los problemas con el usb. bsos. tereG

Pilar dijo...

Has leído El corazón de piedra verde Salvador de Madariaga, es un libro mágico y fascinante. A mí me impresionó mucho y es muy interesante para entender lo que es el choque de culturas. Mi madre me lo aconsejó cuando era una adolescente y todavía a día de hoy cuando vuelve a caer en mis manos me recuerda a ella.

Ilia Rausou dijo...

Muy bonito cuento, no lo conocía. Como me encanta leer, lo he disfrutado mucho, muchísimas gracias. Un beso wapa :)

P. D. espero que se solucionen pronto los problemillas con el usb...

brujilla08 dijo...

Anda! le salieron listos los indígenas ! :P Cuando empecé a leerlo me recordó a una escena de una película.. pero en esa les salía bien la jugada y no les cortaban nada jiji un beso salá!

aLiCia eN eL PaíS De LaS PiNTuRiLLaS dijo...

Me ha gustado un montón, no me extraña que lo utilices para hablar de los prejuicios y la multiculturalidad. A veces infravaloramos a los que son diferentes, sin más razón que creencias irracionales.
Un besazo¡

Salander dijo...

Qué bueno! No lo conocía!

tita hellen dijo...

No conocia el cuento, la verdad es que da que pensar. Besotes

BEAUTYVICTIM dijo...

¡¡Qué fuerte!! De superioridad de hombre blanco, nada de nada.

Sabemos cosas diferentes, que seguramente, serán complementarias, pero nada más.
Un besazo, guapa

Inma

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