miércoles, 16 de marzo de 2011

Miedos que heredamos de la niñez

Leyendo el título podríamos pensar en los típicos miedos infantiles (separación de la madre, oscuridad, monstruos en el armario jajaja)…pero nada más lejos de la realidad. Estamos hablando de miedos SOCIALES porque se aprenden en la época en que nuestro proceso de socialización es más intenso, por cuanto que estamos aprendiendo su código: la niñez.

¿Y qué miedos aprendemos en la niñez? Desde el punto de vista de la psicología emocional y social (que no psicoanálisis que habla de otros miedos bastante más enrevesados), podríamos poner como ejemplo un puñado de ellos…(y están bastante relacionados entre sí).

  • ·         Miedo a no dar la talla. ¿recordáis la primera vez que alguien os dijo u os hizo sentir que le habíais decepcionado? Probablemente fui algún pariente muy directo (ya digo, no hace falta decirle al nene que “te ha decepcionado” literalmente, ellos notan cuando lo han hecho por la expresión de tu cara, tu postura corporal, tu tono de voz…). En algunos casos (que además están muy relacionados con la personalidad del niño y con la intensidad de la vivencia) esa(s) experiencia(s) genera en él un temor futuro que puede llegar, si se lo permitimos (al miedo, digo), a forjar un comportamiento que solo busque agradar a los demás propio de una baja autoestima.

  • ·         Miedo a no aceptar las propias debilidades: Más relacionado con otro estilo de crianza y de personalidad también (aquí todo está relacionado, hijas!), podemos equipararlo al niño que rara vez se frustró, a quien se le “aplaudió” demasiado y además es perfeccionista e inteligente. Esta combinación de rasgos pueden dar lugar (ojo, pueden que esto no es matemáticas) a un adulto efectivamente muy perfeccionista e incluso eficiente, pero con muchas dificultades para asimilar/admitir sus ERRORES HUMANOS, por ese miedo (a lo desconocido, además).

  • ·         Miedo a que no me quieran: Muy relacionado está claro, con la baja autoestima de la que hablábamos anteriormente.

  • ·         Miedo al pasado:  Ya en los posts previos a los miedos hablábamos de personas que están ancladas a una situación que no superaron y que viven con el miedo constante de que “por obra de magia” vuelva a repetirse. Es innegable que si esta situación es fruto del azar podría volver a repetirse, pero si vivimos anclados en el terror de que esa repetición de produzca, lo haga o no, estaremos amargados.

  • ·         Miedo a que las cosas salgan mal / al fracaso: muy relacionado también con el punto 2.

  • ·         Miedo a asumir la propia responsabilidad de nuestra conducta: No podía faltar porque realmente en la sociedad de hoy se ve a menudo. El otro día me llamó la atención una tutoría con una madre que CONTINUAMENTE justifica a su hijo:  no estudia porque no le motivamos, se pelea con sus compañeros porque éstos le provocan antes, nos habla sin respeto porque se siente discriminado…el caso es que el nene NUNCA tiene responsabilidad en ninguna de las acciones que hace. Ya os podéis imaginar que pedazo de adulto será como no espabile por cuenta propia (cosa que veo difícil, la verdad). Pues casos como este, a puñaos.

Vale, asumo que tengo alguno de ellos… ¿y ahora qué?  El autor nos da una serie de pautas, mi favorita la dejo para el final…

  • ·         Los dejo estar: en el sentido en que, aunque soy consciente de ellos, no puedo dejar que DOMINEN mi vida, ni vivir angustiada por si coartarán mis vivencias futuras. Lo primero es ASUMIR que están ahí y que vienen conmigo allá donde voy.
  • ·         Me relajo: es imprescindible para afrontar cualquier CAMBIO COGNITIVO que no estemos en situaciones de angustia o estrés, ya que es en ellas por la presión (cuando es más de la que podemos soportar) que cometemos errores de pensamiento. Los miedos no son otra cosa que falacias mentales (de las que veíamos en otro día).
  • ·         Ahora sí: los racionalizo. Hemos dicho que los asumimos, y estamos con ánimo dispuesto, pues vamos a centrarnos en ellos. ¿tienen una base real? ¿cuándo empecé a tener esa sensación y porqué? ¿Es posible que se vuelvan a dar las mismas circunstancias exactamente que me provocaron ese sentimiento negativo, o es más probable que se produzcan otras que me ayuden a desdramatizar?

·         Y sobre todo…SENTIDO DEL HUMOR

Y ahora os voy a contar porqué es mi favorita (aparte de porque me encanta reírme jajaja). El video-clip de Thriller salió en 1983 (si no me equivoco). Mi tía era fanática de Michael Jackson, ella tenía 13 años y yo 5. Así que me lo puso.
Como os podéis imaginar me aterrorizó jajaja Yo, que no sabía nada de zombies, hombres lobos y demás bichos, de repente los veía hasta en la tortilla de la cena. Tras aprovecharse de esta circunstancia para reírse bastante de mí (no en vano estaba en plena adolescencia), un día se sentó conmigo, y me dijo “Hoy vamos a volver a ver el vídeo, las dos, y te lo voy a explicar yo”
Como os podréis imaginar, casi tiene que atarme a la silla, pero al final me convenció. Y lo que me puso fue un making off, donde se veía la caracterización y mientras me lo contaba, iba haciéndome chistes y gracias sobre lo feo que era un zombie o el kétchup que parecía la sangre seca de la caracterización. Al final, el vídeo y sus personajes no me daban miedo en absoluto.
Marina vió Monsters cuando tenía 3 años y Randall le daba miedo. Probé a dibujarle situaciones que le hicieran gracia (Randall en el váter, Randall vestido de algo ridículo, Randall mellado, sin dientes…) jajaja Y nos lo pasamos pipa. Y ahora Randall forma parte de sus propias bromas.

Aunque estos ejemplos sí hacen referencia a miedos más típicamente infantiles, reírnos de otras situaciones que nos provocan miedo ayuda realmente a combatirlos, y nos hace sentir "fuertes" frente a ellos. Esto me hace pensar en la poderosa arma que es la risa, y en que más adelante deberíamos dedicarle algunos post.
Un beso!!

11 comentarios:

Bettie dijo...

yo el miedo a no dar la talla lo tengo interiorizado, y bastante. Y no sé por qué, porque bueno, nunca se me ha presionado demasiado ni nada... Pero ahí está. Creo que me sobrerresponsabilizo de las cosas...

BEAUTYVICTIM dijo...

Yo tengo unos cuantos, pero en pequeñas dosis, y siempre me enfrento a ellos. Es una especie de "huída hacia delante" que me sale bien. Pero por otro lado, estoy muy segura en todo lo que hago y creo que eso me compensa.
Quizá sea que tener miedo es normal en los seres humanos y que depende de nuestra actitud, siempre, el que los superemos o no.
Un besazo, guapa

Inma

Nataly dijo...

Lo admito... yo tengo miedo a ET el extraterrestre... me aterroriza (sii ya se que es bueeeno...) pero lo vi cuando era pequeña y me da un miedo horroroso xD Cada vez que sale por la tele pego un salto y me tapo los ojos... como los niños chicos! Pero no puedo evitarlo xD Cosas de una!!

www.natalyscorner.blogspot.com

Besotes!

Miss Potingues dijo...

Interesante post, aunque hoy ando algo espesa y no creo que te comente más allá de quiero losposts de la risa.

bEsos!

La Gata dijo...

Me ha gustado mucho este post. Yo tengo algunos de estos miedos, convivo con ellos y ya está, los racionalizo y así no me afectan (al menos no tanto), pero, por ejemplo el temor a no dar la talla o a que no nos quieran, ¿Cómo tratarlos desde el humor? Salvo que te rías de tí misma por hacer caso de esos miedos...que eso sí funciona!!

Besitos

aLiCia eN eL PaíS De LaS PiNTuRiLLaS dijo...

Yo tengo miedo crónico al fracaso, a que no salgan las cosas bien (o, al menos, como yo esperaba). No sé si será algo inculcado o innato, pero el caso es que ahí está y estoy aprendiendo a vivir con la idea de que no tengo que hacerlo todo perfecto: no pasa nada si no hago un examen todo lo bien que esperaba, si no consigo estar al 100% en las prácticas, o, simplemente, si no me desmaquillo adecuadamente o voy un día hecha unos zorros (todo esto pueden parecer frivolidades, pero yo a veces lo siento como fracasos porque no cumplo lo que me planteo). No se puede ser perfecto a todas horas.
Me ha hecho mucha gracia tu anécdota, a mí me pasó algo parecido con Eduardo Manostijeras...yo era muy pequeña y mi hermano me la puso. Aún no he podido volver a verla porque lo pasé fatal, lo veía en cada esquina.
Muy buen post. Un besazo¡

brujilla08 dijo...

Anda que no tenía mala leche la muchacha! jajaja Menos mal que se le encendió la luz y te lo explicó, que si no.. aun estarías asustada con el tema o con algún otro miedo que en el fondo fuera fruto de esa experiencia traumática de tu infancia!

Si es que con los niños hay que tener mucho cuidado...

Ains..

Un beso!

Princess dijo...

Genial... sin duda todos llevamos alguno de esos miedos y estoy totalemente de acuerdo contigo, la mejor forma de combatirlos sin duda es el humor, darle la vuelta a la tortilla :):) Besotes!

tita hellen dijo...

A mi me prohibieron ver Thriller hasta mucho mucho tiempo XD. Es verdad que hay que desmitificarlos una vez analizados y si es por el filtro del humor, mucho mejor. Besazos

Ilia Rausou dijo...

Miedos 1 y 3. Ay, qué daño que me hicieron, menos mal que siempre tuve dos dedos de frente. A veces pienso que fui una hija no deseada...

http://ununiverspleindecharme.blogspot.com/

Lenne dijo...

Yo también uso la risa para empequeñecer los miedos y superarlos :)

Un besito!

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