lunes, 25 de abril de 2011

Como se desarrollan las emociones I: Introducción

A raíz de comentar en un post que nunca hablo de evolutiva porque pienso que puedo aburrir al personal, hubo algunos comentarios demostrando interés. Por eso, ahora que hemos visto la base fisiológica de las emociones, es un buen momento para ver cómo se desarrollan.
Sin embargo, y sin ánimo de enrollarme, para hablar de psicología evolutiva es necesario aclarar algunos conceptos y así evitar malentendidos. Vamos a dedicar a eso este post.
  1. La Psicología Evolutiva estudia el desarrollo humano desde el nacimiento a la vejez. Concibe a la persona desde un enfoque global, por lo que contempla el desarrollo físico, intelectual, emocional, moral… y por supuesto, la interrelación entre ellos.
  2. Tradicionalmente se cortaba en la adolescencia, ya que se pensaba que es al final de esta cuando la persona desarrolla sus máximas capacidades y que en la madurez lo que se produce es en realidad un declive. Actualmente se sabe que esto es una falacia: si bien es cierto que algunas capacidades (físicas y mentales) se pierden; otras incluso mejoran (el aprendizaje experiencial, por ejemplo). Gracias a este cambio de enfoque se han desarrollado múltiples aportaciones dentro de la Psicología de la vejez (o la 3º edad) que nos son muy útiles para ayudar a nuestros mayores hoy en día.
  3. La psicología evolutiva hay que entenderla como una producción cultural: los periodos, fases y “topes” de los que se hablan están, como todo, influidas por las corrientes, tendencias y nacionalidad de sus autores. En ocasiones, el tiempo ha demostrado que no son aplicables a cualquier medio sociocultural, o incluso se han quedado desfasadas.
  4. Del mismo modo, la psicología evolutiva es una ciencia de GENERALIDADES. No me cansaré de decir, como profesional de la educación que CADA PERSONA ES UN MUNDO y, eso lo sabemos todos, cada niño (y persona) alcanza los diferentes estados de madurez a su momento sin que tenga que implicar necesariamente lo que llamamos RETRASO. En otros casos sí, lógicamente, y para eso están otras ramas (como la educación especial, la psicopatología o la psicología clínica en casos adultos).
  5. ¿Ambiente o genes? Desde el nacimiento de la psicología (y antes también) ha sido clásica la dicotomía sobre el peso de los genes o el del ambiente. Múltiples estudios han probado cuánto determinan tanto un lado como el otro. Hoy día, desde los neurofísicos a los constructivistas defienden la interacción entre ambos. Los genes no condenan, predisponen. El ambiente nos cambia, eso lo ha vivido cualquier adulto. El ambiente es capaz de establecer cambios  A NIVEL CEREBRAL.
  6. Del punto anterior se deriva un supuesto importante de la psicología evolutiva: todas las capacidades y características de las personas (desarrollo) se derivan del producto de dos procesos básicos: MADURACIÓN (componente físico) y EXPERIENCIA (componente vivencial). Sin uno, el otro no se da de la misma forma.

·         Un niño hiperestimulado con capacidades mediocres a nivel de partida, puede obtener unos resultados brillantes. Y no solo hablamos de estimulación intelectual, también afectiva (motivación positiva),
·         Un niño brillante en un ambiente de aprendizaje pobre no desarrolla sus capacidades.

En este sentido, me gusta contarles a mis alumnos que el cerebro es como un músculo: si no lo usas, se oxida. Yo era una buena deportista y ahora si intento llegar a la próxima aldea corriendo (les digo) me asfixio al pasar la primera acequia. Con las capacidades mentales sucede lo mismo. Y con las emociones y sus habilidades, también.

Mañana vamos a ver como empieza a desarrollarse la afectividad en los humanos gracias al APEGO, que traemos de serie. Espero que esta introducción, aunque sea solo eso, os haya resultado interesante.

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