lunes, 16 de mayo de 2011

Conocer, manejar, reconocer...

Si  no estoy muy gaga, este post se publicó el día que "blogger murió"...pero no aparece, probablemente porque ha sido uno de los "efectos colaterales" del "apagón blogger". Así que lo actualizo hoy, más que nada para que el de mañana tenga continuidad. Lamento si alguien lo leyó/comentó ya, a mi me sale como "borrador" y sin comentarios.
-------------------------------------------------------------------
Volviendo al tema de la educación emocional, del que nos habíamos desviado para hablar un poco de desarrollo evolutivo, el post de hoy se centra sobre tres habilidades básicas dentro de la gestión de nuestras emociones.
- Conocer mis emociones:
Un tema de perogrullo y muy complicado a un tiempo. A veces damos por hecho que sabemos y controlamos perfectamente lo que nos sucede...y no es así.
A mi, por ejemplo, me pasa a veces que (como tengo un poco de carácter, la verdad) digo las cosas de una manera (con la gente con la que tengo confianza) porque estoy enfadada.... Y no soy capaz de reconocerlo hasta que no ha pasado un rato, me he enfriado y puedo mirarme a mi misma "desde fuera"!! (Y aún así me cuesta y lo he conseguido gracias al esfuerzo, porque sino tampoco: "se me junta" con que soy cabezona jajaja).
Y sin embargo, nos dice el autor, con toda la razón, que CONOCER MIS EMOCIONES es el primer paso para cambiarlas (si son inapropiadas o desagradables). Si no reconozco que estoy de mal humor, no voy a hacer nada por cambiarlo. O "espero" a que una circunstancia externa lo cambie o, con mala suerte...me quedo ahí, anclada en "mi genio".
Por tanto, en este caso y en otros más graves (tristeza, ira, furia) o crónicos (estados de nerviosismo o apatía) es importante que aprendamos a "salir un poco de nuestro yo" para interpretar mejor lo que nos sucede.
A menudo somos nosotros mismos los que nos ponemos trabas, bloqueos emocionales, que nos impiden tomar decisiones con claridad y actuar con naturalidad ante los demás. Intentar poner un nombre a lo que me pasa (cuando me pasa), es el primer paso para conocerme.

- Manejar mis emociones.
Es el 2º paso e importantísimo: el autocontrol. Si sé lo que me ocurre ya puedo tener una "estrategia de afrontamiento". Ya Shakespeare decía "Podemos ser esclavos de la pasión o manejar nuestros sentimientos". Y aunque la primera parte suene muy romántica, creánme, la 2º es mucho más práctica (jajaja).
En este sentido, esas maneras de gestionar las emociones, esas estrategias de autocontrol, pueden ser:
- Reestructuración cognitiva: Referida al cambio racional e intencional de nuestro propio pensamiento, que hacemos cuando nos esforzamos por cambiar nuestras propias ideas irracionales, pasionales o absurdas (culpabilidad, ira, apatía...)
- Relajación: Más adecuada para estados de nerviosismo o miedos.
- Ocio: En toda "vida" debe haber una serie de actividades (llámalas deportes, hobbies...o placeres más mundanos) que nos motiven y nos permitan tener un tiempo de relax y disfrute. Cuando faltan de forma exagerada, nos volvemos irritables y nerviosos.
- Buscar metas cumplibles ("exito relativo"): Referidas a metas cotidianas, de las de cada día, que nos hacen sentir que recorremos un camino y que conseguimos objetivos, aparte de otras ambiciones mayores cuyas recompensas se hacen esperar.
- Ayudar a los demás: Participar en un voluntariado, una asociación o simplemente practicar la solidaridad con tu círculo cercano nos hace sentir útiles y con sentido de "pasar por aquí, para algo"
- Trascendencia religiosa o pagana
- Automotivación

- Reconocerlas en los demas:
Es la guinda que colma el postre: no solo soy buena gestionando mis emociones, también puedo ayudar a los demás con ello. Ya estamos pasando de la habilidad emocional a la que tiene también un marcado componente social, pero ya sabéis que ambas están continuamente en contacto.

Mañana seguiremos, espero que con normalidad (y sin repeticiones!).
¡¡Besos!!

6 comentarios:

rocio dijo...

Y cómo es que yo soy capaz para reconocer las emociones en los demás y ayudarlos pero no para controlar las mías propias?
Besos

Miss Potingues dijo...

Si encuentras algún manual de lenguaje corporal que valga la pena, haz un 2x1,porque la verdad que da asquito lo poco y malo que hay.

Besos!

Rafa dijo...

Ya te lo he dicho mil veces, me encanta cuando hablas de psicología. Yo suelo utilizar para mi vida diaria principios más cercanos a la filosofía oriental, especialmente zen y shinto, aunque a la hora de la verdad vienen a ser lo mismo, ya que el ser humano no es tan diferente como pueda parecernos, sea de la cultura y de la época de la que sea.

Me gusta ese ayudar a los demás, ya que lo he defendido mil veces como forma de mejorar la propia vida (incluso el islam, entre sus muchas normas habla del zaqat, la ayuida al necesitado, para tener una vida plena), y ya te digo, me encantan esas entradas.

Tere dijo...

me encantan estas entradas, porque no te has dedicado a algo relacionado con psicologia? o si lo has estudiado? jeje, es que me encanta lo bien que te expresas y las cosas que dices gadii!

besitos!

tita hellen dijo...

Necesito controlar mis emociones y relajarme en muchos momentos. Supongo que como a todo el mundo. Y necesito trabajar, eso me ayuda mucho a controlarme. Besotes

Rafa dijo...

Jajaja pues es cierto, lo borró el puñetero. Bueno, pues vuelvo a comentar, que eso está bien...
Como te decía, es cierto que ayudar a los demás ayuda a sentirse bien, de hecho todas las filosofías que se precien y las religiones tienen un componente de ayuda al prójimo para el engrandecimiento espiritual y la calma interior.
En el post anterior te decía que yo siempre he sido más del zen y el shinto para elaborar esa parte de mi ego. Ahora, con algo más de tiempo, te lo voy a desarrollar un poquillo: Dice el autor que el camino para cambiar las emociones es el conocimiento de estas, algo así como el viejo adagio griego "nosce te ipsum" (conócete a ti mismo) del que paso de señalar al autor. Heráclito, Sócrates, Tales de Mileto... elige tú uno.
El caso es que este principio de conocimiento de uno mismo está presente en las filosofías orientales: Es a partir del conocimiento de uno mismo y sus aptitudes que el sujeto evoluciona y supera todas las carencias del mundo sensible, y es a raiz del conocimiento supremo del entorno y su conversión en vacío (resumiendo mucho, pero mucho: el mundo no es más que una consecución de formas y líneas) que el individuo alcanza el estado de perfección absoluta.
Todo esto podría resumirse en "Las cosas son como son, yo soy como soy (pero de verdad soy como soy)", "Maritrini, deja de comerte la cabeza, que no vas a conseguir ná" o "esto es como al que le sale un hijo tonto".

El caso, que me encantan tus entradas, que tendría que ponerme un día más en serio a hablar de esto en mi blog (aunque me da un poco de vergüenza por aquello de mi pique con el japón feudal y eso), y que espero con ansia la segunda parte.

Un fuerte abrazo, Gadi, y perdona por la brasa del comentario.

Me gusta