lunes, 19 de septiembre de 2011

Ideas claras para desterrar sufrimientos inútiles

El eje del libro que os presentaba hace varios días es precisamente ese, y de eso trata el primer capítulo.

 A lo largo de su lectura se van proponiendo diferentes maneras de interpretar la realidad que están bastante generalizadas entre nosotros y que no nos ayudan en nada a afrontar nuestra realidad sin victimismo. Vamos a analizar algunas frases que dan que pensar y veremos qué se puede sacar de ellas.

1. "La sensibilidad no consiste en sufrir y sufrir, sin posibilidad de superar el sufrimiento"
Entre las muchas falacias que manejamos en nuestras argumentaciones diarias está aquella que presupone que quien no sufre, no siente. Craso error. Recordemos que no estamos hablando de acontecimientos existenciales (pérdida de un ser querido, separación, etc.), sino del día a día. Ser sensible implica ser capaz de ponerse en el lugar de los demás y entender sus sentimientos, pero no implica sufrir sin levantar cabeza o tirar la toalla ante coyunturas difíciles.

2. "Una sensibilidad mal entendida es una trampa mortal": porque nos atrapa en ese sufrimiento que no nos da nada a cambio, y somos nosotros mismos quienes, con nuestro pensamiento nos incapacitamos para luchar.
...porque es el pensamiento lo que a menudo mediatiza nuestra vivencia de los sucesos, no tanto el acontecimiento por sí mismo. Como yo interpreto una discusión de pareja, las palabras de un superior o el desencuentro con un amigo es lo que me hace reaccionar de una manera u otra; no el hecho en sí.
Si lo interpreto por tanto, desde el negativismo y la "irremediabilidad", me estoy desarmando sola. Cuántas veces ante una situación parecida hemos dicho para nosotras mismas "es que no tiene-o tengo-remedio", "esto va a seguir pasando eternamente", "nunca cambiará"... no debemos olvidar que nosotros mismos somos grandes actores de nuestra vida, y que las cosas pasan...pero también podemos cambiar su transcurso actuando.

La autora pone un ejemplo que a mí me ha encantado porque me siento identificadísima. El viernes tarde-noche, ¿cómo os sentís? Yo estoy cansada, de toda la semana, pero con un buen humor y unas ganas de marcha estupendísimas! tengo ante mí todas las expectativas de un fin de semana lleno de tiempo para descansar, estar con mis hijas, escribir posts...hacer todo lo que me gusta, sin agobios ni horarios. Sin embargo, el domingo por la tarde, ya descansada de todo el finde...¿cómo os sentís? Yo ya le estoy dando vueltas a la semana que se avecina, preparando cosas para el lunes, algo apática... ¿os sucede lo mismo? Y, realmente, como bien dice Mª Jesús, es todo una cuestión de interpretación y de expectativas, ya que, objetivamente, estoy más descansada el domingo que el viernes...es todo una cuestión de pensamientos...¿cuántas veces nos ocurrirán cosas semejantes a diario debido a esto?

Harina de un costal semejante es nuestra tendencia a justificar lo que nos pasa debido a "la mala suerte" y esto tiene una lectura muy chunga. La "mala suerte" es irreversible (salvo que creamos en patas de conejo y demás) o, por lo menos, nos deja poco campo de acción para cambiarla. Sin embargo otro tipo de argumentos abre más campo para que nosotros mismos seamos los protagonistas de ellos, nos deja un espacio, un rol o un momento para cambiar las cosas. Otra cosa es que seamos capaces, que nos guste o que no, pero se puede.
En este sentido, destaco esta frase que me parece también muy importante para trabajarla:
3. ...lo que marca un cambio vital en nuestra existencia es el paso de la reacción a la acción. Cuando nos damos cuenta de que , en gran medida, lo que sentimos depende más de lo que pensamos que de lo que ha sucedido. Entonces asumimos que, de verdad, podemos controlar nuestras emociones y "provocarlas", mucho más allá de lo que habíamos creído
...tengo a mi cerebro bajo mando, y jugando a mi favor. Ya hemos tratado este tema cuando hablábamos el invierno pasado del optimismo sano. Puedo sentirme bien aún viviendo acontecimientos difíciles si estoy preparada para ello, pero estoy implica luchar contra muchos errores de pensamiento como el que abria este post.

Otra falacia que a menudo nos para o nos deja sin recursos es el miedo a las situaciones nuevas, o más difíciles. A menudo veo a buenos estudiantes, gente inteligente, que se bloquea en sus clases o trabajos por la creencia del "no voy a ser capaz".
Cuando la realidad es que el ser humano se siente mucho más motivado y mejor ante una circunstancia levemente difícil para él (un "reto") que ante tareas repetitivas. Pero eso sí, es básica la seguridad para evitar quedarnos estacadas, pensando que no podremos.
En el resto del capítulo podemos encontrar ejemplos que nos desarrolla la autora acerca de diferentes casos, personas y situaciones que yo no voy a desarrollar aquí, pero que me parecen muy recomendables si os interesa "escarbar" en este tema, ya que al identificarnos con ellos los asumimos mucho mejor para nuestra propia vida.

En el próximo post vamos a tratar otra falacia común: "lo que pesa el pasado" y cuánto nos marca, o no, para vivir nuestro presente.