lunes, 29 de abril de 2013

Lip balm de Rituals: una buenísima opción para cuidar los labios

Hoy quiero compartir con vosotras lo que, sin exagerar, ha sido para mi el descubrimiento del año. Tras llegar a la conclusión (y sufrirlo!) de que la mayoría de los cacaos, sticks y vaselinas me hidrataban de manera "temporal" para hacerme entrar a posteriori en un "circulo vicioso" de me pongo crema-está hidratado-se reseca horrores-me pongo crema... he encontrado el stick de mi vida. Les sonará dramático, pero igual están pasando por alto lo que les comento. Les cuento hoy porqué.

1. Petrolatos, vaselinas y demás derivados en mis labios.
Muchas de las que me leen o a quienes comento, saben que tengo una "fantástica" tendencia natural a labios deshidratados (con la proliferación de pielecitas que supone). Desde pequeña tengo recuerdo de tenerlos así (y de hecho, recuerdo también, que hubo una época en que me dio por humedecerlos continuamente para desesperación de mi madre y sufrimiento de mis morros).
Desde que tengo "uso de razón cosmética" vivo rodeada de sticks y vaselinas: en el baño, en la mesita de noche, en el bolso y por supuesto, en los neceseres de viaje.
Y sin embargo, como les decía en la entradilla, de un tiempo a esta parte venía notando que, al notar los labios secos, aplicar producto y notarlos suaves...solo estaba entrando en una especie de rueda sin fin: al rato, labios secos otra vez...y vuelta a empezar.

No todos los productos me han ido igual: a las perfumadas vaselinas de mi adolescencia las deseché pronto por resultarme insuficientes: muy ricas, pero poco activas.

Después he probado "casi" de todo, con diferentes resultados: no fui capaz de encontrarle el "aquel" al alabado Carmex, y sí me declaré "fan de poster" del Letibalm...aunque como les digo, seguían sin cumplir mis expectativas.

Un buen día, decidí leerme los ingredientes de los numerosas versiones para cuidado de labios que tenía por casa...y dí con el "quid" de la cuestión: en todos había parafinas o petrolatos, que no son otra cosa que derivados del petróleo. Suelen estar además, en primera línea "de batalla", con lo que son parte muy importante de la composición. Que alguien "versado" me explique el poder hidratante del petróleo: que suavice, no lo dudo...pero que hidrate, ataca a mi lógica.
  • Conclusión: A mí los petrolatos, no me van en los labios.
  • Misión: Dar con un stick que no los lleve (peor que encontrar el anillo, se lo juro!).

2. La providencia y Rituals hicieron el resto.
Sí, empezando por la providencia que me hizo pasar por un stand de esta marca en el ECI. De ella solo he probado los famosos geles y alguna muestra, pero dada su estética natural, recordé "¿y si tienen protectores labiales, serán sin parafinas?"

¡¡Eureka!!


...por menos de 7 euros y con un diseño sencillo y funcional, aquí tienen el que, de aquí en adelante y salvo milagroso sustitito, es "MI" stick para labios. Tiene un suave toque mentolado y lo que más me gusta de él es que no prolonga la sensación que comento de hidrato....y al rato necesito volver a hacerlo.
Con un par de aplicaciones al día, consigo mantener a raya la incómoda sensación de sequedad.

Así que no me queda más que recomendárselo y confirmarles que, tras este encontronazo inicial, si ya me tentaba la marca...ahora lo hace más. Estaré atenta al resto de sus propuestas, porque me ha dado muy buen rollo.
Y ustedes, ¿han notado algo raro en vaselinas y otros protectores?
BESOS!!