martes, 5 de agosto de 2014

Limpieza y desmaquillado totalmente naturales: Las claves (Reflexiones)

De como ha evolucionado mi manera de desmaquillarme...

Desde que me maquillo (hace ya la friolera de varias décadas) he ido probando diferentes formatos de desmaquillantes faciales. También, en algunos casos he cambiado las técnicas o metodologías, mejorándolas gracias a todo lo que voy aprendiendo en estos mundos de la belleza y también de los blogs.
Dentro de los formatos, he llegado a la conclusión de que las leches (normalmente) me resultan demasiado grasas y los mousses (normalmente) se me quedan cortos en limpieza. Mi formato favorito son los geles o jabones líquidos.
En cuanto a las formas, he sido siempre muy constante en el desmaquillado, me gusta acompañarlo de un buen aclarado y nunca me salto el paso del tónico.
Hace unos años se puso muy de moda el concepto de doble limpieza oriental y hace algo menos pero también hace ya tiempo, el tema de los aceites desmaquillantes.
Esto he hizo plantearme la posibilidad de llevar a cabo mi rutina con ambas premisas, pero no de cualquier manera. Hoy les cuento cómo.
1. El concepto de doble limpieza: adaptalo a tus necesidades y costumbres
Mucho se ha escrito sobre este método oriental, pero como todo, pienso que en algunos casos puede quedar en un boom pasajero si no se adapta a las costumbres y necesidades de cada usuaria.
La doble limpieza, definida de forma objetiva (sin hacer referencia a marcas sino a formatos y usos) consiste en una primera limpieza con un formato graso (aceites o leches por lo general) y una segunda fase con un producto más astringente (jabones normalmente) que termine de eliminar las impurezas y la suciedad, además de la parte más grasa que hemos usado antes.
Así visto, no es tan diferente del uso de limpiador + tónico que siempre hemos tenido en occidente, aunque sí es más profundo en cuanto a sus beneficios y también – según los productos usados -  más delicados para pieles sensibles.
Dentro de estas directrices, encontrar los productos y marcas que más se adaptan a tu piel y a tus gustos, es ya un trabajo personal. No obstante, yo os quiero contar los míos.

2. Optando por lo natural: una opción respetuosa y barata.
Cuando comenzó el boom de los aceites faciales me llamó muchísimo la atención que la gente cayera rendida ante productos llenos de siliconas buscando una alternativa “respetuosa” porque es aceite. Ojo con esto, que son aceites sintetizados y al final es casi preferible usar directamente un formato más clásico que lavarte la cara con siliconas. Y no es sólo una cuestión de precios: El de deliplus las tiene…pero por ejemplo, el de MAC también.
Un aceite de herbolario o de marca de cosmética natural asequible (que las hay, y muchas) no llega a los 5 euros y tiene en su composición en la mayoría de los casos, el INCI de “100% aceite de…” (lo que sea).
En todo este tiempo os enseño los que he probado yo, y mi opinión…

  • Os hablé en este post del aceite de Arko Esencial. A mi, para la piel, me resultaba excesivo. Sin embargo usado como desmaquillante, me encantó.
  • El desmaquillante al aceite de rosas de CMD no me convenció para usarlo como desmaquillante de ojos (esa era su indicación), pero para el rostro me fue bien. Tienen toda la información sobre él aquí.

  • Sin embargo, este aceite de macadamia de Farfalla que les revisé hace poco, no me gustó para el pelo y tampoco para usarlo en limpieza: es tan graso que me resulta pesadísimo, en cualquiera de sus aplicaciones. Una pena, porque su olor me resultaba delicioso (a macadamia tostada).

  • Finalmente, en casa siempre tengo aceite de rosa mosqueta porque me viene genial para el eccema de la frente y también lo he probado como desmaquillante. Otro de mis favoritos, tanto de la marca Anadia como de Redumodel porque es un aceite ligero que arrastra bien el maquillaje sin hacerse pesado en absoluto. Tienen aquí una review del primero.


En cuanto a la fase jabonosa, hay también jabones naturales en el mercado con muy buena relación calidad/precio/composición. Pero ojo, que no todos son iguales. Personalmente intento huir de los que tienen sosa, pero también hay que tener en cuenta que los que se hacen a base de aceites no nos van a dar la limpieza que buscamos en esta fase sino más bien una semejante a la de la fase anterior: si tu piel es grasa, directamente no te convienen con base de aceite salvo que su principal componente sea muy astringente (como por ejemplo, el árbol de té o el romero).
Algunos que me han ido bien a mi…
  • Si bien este jabón de Caudalie no está indicado en principio para limpieza facial, su suave composición me iba bien también para el rostro y no me daba sensación de sequedad. Se lo presenté en este post.

  • Los de Lush, y cómo no sus limpiadoras en formato sólido, también me han ido estupendas para esta fase. Es de los pocos productos de lush que me parecen tener buena calidad/precio porque cunden (otros me parecen caros, precisamente porque no duran como los champús o acondicionadores líquidos).

  • Hace ya mucho que les hablé de "mis jabones del pueblo" en este post, pero no me he olvidado de la magnífica calidad de sus propuestas. Su jabón de Caléndula era ideal para calmar y terminar de limpiar a un tiempo.


3. Concluyendo...
Con todo esto no digo que no recurra a veces a formatos ya preparados. Ya saben que últimamente me han encantado tanto el último desmaquillante de Clarins como el bálsamo Absolux de Ünt. Este tipo de formatos son mucho más cómodos para viajes y pequeños desplazamientos.
Pero en casa, siempre que puedo y tengo, recurro a aceites y jabones naturales en esta doble limpieza que les vengo contando. Y la verdad es que en la piel, se nota.

¿Qué les ha parecido?¿Cómo lo hacen ustedes?

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