sábado, 16 de mayo de 2015

Dejar de fumar (Por fin): Mi experiencia (I) - Los antecedentes.

Sí, habéis leído bien. Por fin, tras muchos años y varios intentos fallidos, definitivamente he dejado el tabaco. Después de muchos años, porque como suele suceder con esta adicción, comencé muy joven.
Llevo algo más de un mes sin fumar y pasados los peores días me gustaría poder compartir con vosotras mis experiencias, por si a alguna os sirve de ayuda. Estoy muy orgullosa de mi misma y me siento más fuerte que nunca, capaz por fin de haberme deshecho de este vicio que me avergonzaba y asustaba a partes iguales. 

Vamos, ¡que os cuente!


1. De qué irán estos post.
Antes que nada, deciros que estos post no son "manuales para dejar de fumar", ni mucho menos. En ocasiones anteriores que dejé el tabaco (en los embarazos y una fallidísima ocasión en la que no aguanté ni un día y porque me dio ansiedad) estuve leyendo el famoso libro de A. Carr pero en esta ocasión me he servido de diferentes webs y foros.

A pesar de todo, creo que el proceso de desintoxicación del tabaco es algo tan personal que cada persona debe encontrar su propia manera de dejarlo (chicles, parches, hipnosis, agua o nada, eso depende de cada uno). 

También creo que hay que ser muy críticos con toda la industria que se ha montado alrededor de este proceso de desintoxicación: pensad que tras cada producto no deja de haber una empresa que quiere vendértelo...¿realmente lo necesitas? ¿Va a mejorar tu proceso de rehabilitación realmente, de una manera notable? Lo cierto es que no lo sé personalmente porque siempre lo he dejado "a pelo" (bueno, sustituyendo por golosinas en otras ocasiones, por agua, fruta e infusiones en ésta), pero sin sustitutivos de farmacia, quiero decir. Si alguien ha probado algún método de estos, por favor que nos lo cuente en los comentarios.

"Piedra sobre piedra he de levantar el dique que frene el brío"
Pues eso: día a día :)
Como os decía, estos post surgen de un diario de "desintoxicación" que me propuse hacer. Escribir es una terapia y como habéis imaginado, a mi me gusta mucho. No es un diario al uso, eso no tenía sentido para mi: es un diario de sensaciones, en él escribía mucho los primeros días - necesitaba esa terapia, lo dicho - y posteriormente, de vez en cuando. Tiene mucho de mi, aspectos bastante íntimos...pero creo que podría servir a quien intente dejar el tabaco porque también hay muchas reflexiones en él que me sirvieron a mi.

Me niego a ilustrarlos con imágenes feas, tristes o de cigarrillos porque lo que quiero con ellos tiene que ver justo con lo contrario, así que los ilustraré con imágenes bonitas que tengo de mis paseos (uno de los hábitos saludables que he introducido en mi vida de manera regular para luchar contra el enemigo ;)

Obviamente, si veo que os aburren este tipo de post, dejaré de publicarlos porque no tendrían sentido. Si veo que son interesantes, compartiré con vosotras todo lo que he ido escribiendo, igual que comparto otros aspectos de mi :)

Os dejo hoy con lo primero que escribí en ese "diario de rehab". Son las emociones que sentía con respecto al tabaco y explican bastante bien la mezcla de hartazgo y costumbre que tenía al respecto de mi propia adicción.

2. Antes de decidirme a dejarlo...
"Ser como la hiedra: cuanta más ruina, más te aferras".
  • CULPABILIDAD: Especialmente desde que soy madre, como luego retomaré. Por mi salud (es una irresponsabilidad contra la propia salud, ¿con qué cara vas luego al médico a decirle que te cure lo que te has provocado tu fumando!?) y por las de mis hijas. No fumaba en las mismas habitaciones que ellas estaban, pero de todas formas…¿Qué clase de modelo les estaba ofreciendo? ¿No es también responsabilidad de unos padres cuidarse para durar lo máximo posible, al menos hasta tener la certeza de que sus hijos son adultos y se valen por si mismos? ¿Os parece radical? Lo es. Y un poco cerril. No digo que nadie sea peor madre/padre porque fume. Yo he sido fumadora durante la primera infancia de mis hijas. Pero… Así de radicalmente me juzgaba yo.
  • MIEDO. Miedo a dejarlo y recaer. Han sido varias veces en mi vida las que he vuelto, aunque lo cierto es que en algunas no estaba tan concienciada como ahora porque no era “por mí”, sino “por los embarazos”. Mucho miedo a recaer y pensar entonces que no podría dejarlo jamás. Esto me servía de excusa para no echarle valor, en este miedo me parapetaba.
  • VERGÜENZA. Me daba vergüenza ser fumadora. El cambio legal de los últimos años nos ha hecho ser más conscientes de lo que implica este vicio: salirme a fumar de un bar, en mitad de una conversación con amigos…me avergonzaba. Y esto, solo era una de las situaciones en que lo hacía …y sentía esa vergüenza  (bajar de un avión y buscar desesperada un sitio donde poder encenderlo, salir de un cine con el cigarrillo ya preparado…hay múltiples ejemplos).
  • MONO. Si, señores y señoras: fumando, también se tiene mono. Igual es un mono más leve que los primeros días de quitarse, un mono mas sibilino…pero ahí está: cuando te da ganas en mitad del trabajo, cuando acabas de comer, cuando miras el paquete y casi no te quedan ya cigarros, y planeas antes que nada la salida para comprar más. Esa no eres tú…es el Mono. Tanto temerle y resulta que ha sido compañero de viaje todos estos años, en la sombra el hijoputa. Pues vamos a vernos las caras en una batalla. Y pienso ganar yo.
  • Seguro que si me pongo, saco más sentimientos negativos, aunque muchos son sinónimos de los anteriores con leves matices diferenciales. En cualquier caso, el tabaco me aportaba de todo menos PLACER.


...continuará...

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