domingo, 24 de abril de 2016

Demasiada psicología puede tener efectos adversos sobre la salud (Reflexión, bienestar, psicología).

Mr. Small, el orientador de Gumball.
No me extraña que ande algo "flipao" :D
Voy a desarrollar hoy una idea que me ronda desde hace mucho; de hecho, en el trabajo la comento a menudo con compañeros/as y padres/madres: la (sobre)popularización de la psicología...nos está haciendo daño.
¡Y lo dice una que "come" de ella! 
Un momento, un momento ...que me explico.
Pasen y lean ;)
Antes de nada (creo que no es la primera vez que lo hago, pero me gusta ser coherente) debo decir que no soy psicóloga: soy licenciada en psicopedagogía. De manera que mi formación académica toma fuentes de la psicología, y también de la pedagogía. Trabajo como orientadora educativa, por lo que mi desempeño profesional también tiene mucho que ver con ambos campos.

No obstante, y en general, cuando digo que soy orientadora, la gente me dice "aaaah, psicóloga escolar/educativa" y bueno, salvando los matices, es parte de mi trabajo, sí.
De la experiencia en los casi 15 años que llevo en activo, y de reflexiones personales, viene el post de hoy.

1. Cuando la psicología era "exclusiva".
Hace varias décadas, ser psicólogo tenía un toque de prestigio que, con la popularización de la psicología, se ha ido haciendo más cercano, más cotidiano. Se asociaba más la figura de este profesional con la de un profesional de la salud (casi como un médico) y también tenía ese "velo" de la psicología experimental: el psicólogo como investigador y teórico.

Como decía, opino que esta visión social de la profesión ha ido cambiando mucho y ahora, los profesionales del campo de la psicología somos más cercanos...y también más "ordinarios", por así decirlo. Esto no me parece ni mejor, ni peor. Pero está pasando. Lo que sí tiene miga es lo que os contaré ahora...

Se asociaba antes al psicólogo con la imagen de un "casi" chamán, que tampoco procede (un "ni juan, ni juanillo", en mi tierra: ni cualquiera debería ir por la vida "diagnosticando" problemas mentales, ni hay que vivir pensando que el psicólogo te lee la mente). Cuento al respecto unas anécdotas, para explicarme:
"Oye, orientadora - un compañero, hace más de 10 años - soñé anoche con mi ex...¿qué crees que significa?"

"....pérate, voy rauda a por la bola de cristal y el péndulo,
y ya te atiendo".

"Oye, orientadora - una compañera mi segundo día de trabajo en el primer puesto de mi vida - tengo dos hijos y el pequeño se porta fatal. ¿Podrías darme unas pautas para que se porte bien?"


"Habla tú con el niño - compañeros y padres/madres, todavía - a ver si a ti te hace más caso porque tú tienes más psicología".

"Échale un ojo a este niño. A ver qué le pasa. Porque no sé el qué. Pero algo, le pasa". 


2. El boom de los términos "psicológicos" y la pseudo-psicología.
Con el paso de los años, gracias a publicaciones mucho más populares como los libros de autoayuda o las secciones de "consulta al psicólogo" de cualquier revista de turno, todos estamos familiarizadísimos con términos como...

Ansiedad – estrés – hiperactividad – depresión – autoestima – C.I. – dificultades de aprendizaje… etc..

No hay ningún problema siempre y cuando no caigamos en el error del punto siguiente (más abajo).
Otro aspecto que me preocupa es que hoy en día, "todo el mundo" es "coach" o va al "coach". ¿Dónde queda la autonomía emocional?
¡A ver, que no quiero dejar de tener clientes!...pero estadísticamente es algo difícil que todos necesitemos orientación psicológica, ¿no?...y si la respuesta es sí...¿qué clase de sociedad estamos desarrollando?
Ahí lo dejo...



3. Cuidado con los "palabros": ¿Por qué?
Cuando digo que hay que tener cuidado con el uso de términos psicológicos no es, en absoluto, porque pretenda volver a esa imagen del psicólogo como un oficio de prestigio que usaba una "jerga exclusiva" o al que veíamos como alguien lejano, muy "profesional" en el sentido más frío de la palabra. Lo que me da miedo del "abuso" de los términos de la psicología es lo rápido que la gente ETIQUETA y las consecuencias de esa costumbre:


"María no levanta cabeza...está depresiva"
"Este chiquillo no para, yo creo que es hiperactivo"

Identificar un problema, es positivo. Etiquetarlo, puede hacernos caer en el peligroso hábito de justificarnos...y quedarnos ahí.
...si has llegado hasta aquí...
Cuéntame qué piensas!
"Trato así a la gente porque tengo baja autoestima"
"No me enfrento a esa situación porque me da ansiedad".

En resumidas cuentas: conocer (más) de la psicología y darle importancia a la salud mental...SIEMPRE.
Etiquetar, justificar o dar lugar a situaciones inamovibles...MEJOR, NUNCA.

¿Qué opinas de esto?
Espero que os haya resultado interesante.
¡BESOS!

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