sábado, 2 de junio de 2018

Tips para hacer pequeños (y exitosos) cambios en tu dieta

Ya sabéis que el tema de la alimentación saludable me interesa muchísimo: me gusta leer, ver vídeos e informarme de este tema, siempre desde un punto de vista crítico y contrastado.Pero llega un punto en que parece que una "la teoría se la sabe...pero la práctica...." y cuesta mucho cambiar ciertos hábitos.Admiro mucho a ciertos "gurús" de este mundillo que cuentan "el día que decidí hacerme vegano/crudivegano/paleo..." como si estas cosas pudieran hacerse de un día para otro. Yo creo que no. Que es un proceso. Y aunque empieces un día, es fruto de un proceso mental que ha llevado su tiempo: el cambio de creencias.Y de eso quiero hablar hoy, y de como,haciendo "pequeñitos cambios" podemos mejorar nuestra dieta...y ver resultados.




1. Lo primero: el CAMBIO MENTAL.

Lo decía en la entradilla, yo creo que, si mejoras tu dieta y dejas de consumir algún producto que (sabes que) no te sienta bien...es porque antes ha habido un cambio en tus creencias.
Y para eso lo primero es INFORMARTE.

Arriba a la derecha, "Mi dieta ya no cojera", un libro que me autorregalé
por mi 40 cumpleaños y que estoy leyendo.

Me gusta leer de todo, con capacidad crítica. Hay mucha información en la red sobre dietas (entendidas como maneras de alimentarnos y NO como planes para adelgazar): la paleo, la ketogénica, crudivegana...son posicionamientos ante el "qué como yo" que además son fruto, como decía, de un proceso mental, de una postura ante la vida.

2. Y ahora sí, pequeños consejos prácticos:


2.1. Cuida las cantidades

A veces no es tanto "prohibirte" algo, sino controlar su cantidad. Hay productos que no debes comer a diario por salud...pero sí consumirlos ocasionalmente.

Hay otros cuyo aporte nutricional difiere mucho de cuánto los consumas: yo consumo aceite de oliva a diario...pero cuido las cantidades.

A la izquierda tenéis un "bizcocho al minuto" cuya receta os conté en Instagram. Cambio los ingredientes del tradicional por otros más sanos. Pero aún así, no lo tomo a diario porque es muy nutritivo.


2.2. Aprende, practica y mejora

¡La cocina es muy divertida! Aprender a hacer aderezos con menos grasas y azúcares, ensaladas diferentes, snacks nutritivos y ligeros a la vez... no sólo es bueno para tu salud, es que además es divertido.

Entiendo que no tenemos tiempo material de andar improvisando...pero un rato el fin de semana sí puedes dedicar a probar cosas nuevas y así, poco a poco, las vas a ir introduciendo en tu rutina de alimentación y cambiando ésta hacia lo más saludable.

A la derecha tenéis mi primer tzatziki (salsa griega de yogur y pepino). ¡Delicioso para comer con unos cogollos o con palitos de pepino y zanahoria!

2.3. Lee las etiquetas.

No me canso de decirlo: comemos muchos nutrientes ocultos a lo largo del día por culpa de los procesados. Si desayunas un sandwich con pavo, almuerzas pasta con tomate frito de bote, meriendas un zumo elaborado y cenas un par de yogures no estás comiendo ningún exceso de cantidad...pero estás tomando azúcar en TODAS TUS COMIDAS. 

Lo mismo ocurre a veces con la sal (en realidad, a nivel nutricional, el sodio) que está oculta en muchos procesados y te están haciendo retener líquidos de una manera brutal.

Al final, si puedes priorizar los alimentos no procesados y que sean la mayor parte de tu dieta...mejor que mejor.

A la izquierda tenéis una ensalada de espinaca, cebolleta, nueces, pimientos y queso feta Carrefour que tiene una composición nutricional bastante buena.

2. 4. ESCUCHA a tu cuerpo.
No a todos nos sienta bien todo. Me encantan las judías, guisantes, habitas...pero si como tres días seguidos estos alimentos en alguna de mis comida/cena...termino con un barrigón de órdago y llena de gases. Y claro, no me siento bien...hasta que llegué a la conclusión de lo que era...andaba desorientada.
Observa cómo reacciona tu cuerpo ante los alimentos. Y obsérvalo también, cuando te permites comer alimentos poco saludables porque te apetecen (que nos los debemos dar todos porque no se trata de vivir con ansiedad): verás cómo te sientes hinchada y eso te va a motivar a comer ciertos alimentos cada vez menos. 
No considero que me siente mal el gluten y es por eso que no lo he eliminado de mi dieta...pero si intento balancear con harinas integrales (de verdad) para no abusar de él. A la derecha tenéis unas tortitas hechas con avena.

Y sobre todo, planteáte tu alimentación como un CAMINO HACIA TU SALUD, no como una meta.
¿Qué opinas de estos consejos? ¿Cómo lo haces tú?
¡¡BESOS!!

@gadirroja en INSTAGRAM

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