jueves, 20 de mayo de 2010

La (IM)perfección del psicólogo.

Llevo siglos dándole vueltas a este post. Pero un acontecimiento personal de esta mañana ha sido mi espaldarazo para redactarlo.
Empecemos por el principio, dijo alguien.

¿No os toca las narices cuando un psicólogo (consulta, televisión, or whatever) sale dando consejos como si él fuera perfecto? Es que me pasa cuando hago los psico-post, que me acuerdo de esta imagen y me revienta.

"Ustedes hagan esto, lo otro y lo de más allá, que lo digo yo, como experto". ¿Es que esta gente no tiene problemas de autoestima, habilidades sociales, asertividad, dependencia en sus relaciones amorosas, etc? ¡¡Pues claro que sí!!

Ese aire todopoderoso no nos favorece en absoluto. Por lo menos yo lo veo así. Ni un adulto ni un adolescente va buscando un semidios que le diga desde la perfección cómo hacer las cosas. Quieren, básicamente, un humano que les comprenda.

Por eso, poner como ejemplos cuestiones de uno mismo a mi me sirve bastante para empatizar con mis alumnos. No vas a entrar en lo íntimo, pero ejemplos de vida todas y todos tenemos a patadas.

...y a lo que voy: hoy he tenido una imperfección psicologil. jajaja. Tenía que tratar un tema espinoso con una compañera de trabajo. Llevo un par de días ordenando en mi cabeza todos los posibles temas a tratar y cómo hacerlo bien, con habilidad quiero decir.

Quería tratar solo un punto, a pesar de que tengo acumulados muchos más, pero no pensaba que fuese el momento.
Al final, me tiré de cabeza: he hablado de todo. Con sinceridad y respeto, pero justo lo que pensaba.
No sé que pensará ella.
Yo me he quedao bien a gusto.

¡¡Un beso (y perdón por ser hoy El-diario-de- Gadirroja, jajajaja)

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