jueves, 20 de enero de 2011

Una pandilla de torpes...

La propia autora me ha dado la idea de cómo enfocar este post cuando menciona en el capitulo al inspector Closeau (de la Pantera Rosa) como ejemplo de TORPE SOCIAL. Personalmente ya os decía ayer que no me gustan los términos peyorativos porque creo que no ayudan a mejorar, solo a sentirnos mal. Prefiero incidir en qué puede fallar en diversos casos, qué es mejorable (porque además y una vez más, el tipo “puro” de “torpe social” es un poco mítico… ¿o no?).
Así que, yo también, para caracterizar los elementos de la poca habilidad social, voy a contaros mis propias anécdotas en este sentido...podría hablar de otras personas, pero ¡¡está feo!! jajaja, a pesar de todo, algunas cosas me han pasado a mí directamente y otras no…pero seguro que se parecen a las de alguien que conozcamos!

  •  No tener en cuenta el espacio personal de los demás.
Esta mala costumbre es algo que, hoy por hoy, aún tengo que cuidar. Tengo una tendencia terrible a meterme en el espacio personal de los demás!! A menudo me acerco demasiado, "acaparo" la mirada mirando muy directamente e incluso "toco" a la gente jajaja. Sé que suena feo, pero es porque soy desinhibida en ese sentido. No lo veo como un rasgo terrible, máxime cuando me cuido muy mucho de hacerlo en situaciones más formales, pero es cierto que con ciertas personas tímidas les puede resultar molesto. Y que en otras culturas ya me habrían repatriado jajaja!!

  •  No tener un buen control de la verbalización de sus emociones

Esto les pasa mucho a mis alumnos. Como orientadora tengo una función muy clara de mediadora cuando hay conflictos entre profesorado y alumnos, y encima con la jefatura de estudios todo me llega. A menudo un profesor le ha puesto un apercibimiento a un alumno por cómo ha dicho algo, no por lo que ha dicho. Entiendo que el chico/a estaba nervioso o irritado pero siempre insisto en que reflexionen: no están en el pub, ni siquiera en casa con sus padres (si es que su familia consiente ese tipo de formas de hablar). Y hay que tener registros para todas las situaciones sociales (casa, trabajo, amigos...) y también emocionales. Muchos se escudan (y muchos adultos también) en el "es que mi genio me pierde". NO, señoras. El autocontrol existe, se aprende y se mejora. Y así no nos vencerán nuestras emociones, sino nuestro razonamiento.

  • No saben interpretar el lenguaje gestual del los demás.

Tengo un amigo al que quiero mucho, pero con un defecto molestillo (que me han comentado ya otras personas). ACAPARA todas las conversaciones o impone la suya, de manera que aunque mires a otro lado, bosteces, o te saques pelotillas en su cara, el tío sigue!! jajaja Obviamente, no INTERPRETA que su(s) interlocutor(es) se están aburriendo, el nota sigue y sigue, como el conejito famoso. Al final, es agotador jajaja Y la gente lo aprecia porque es buen tío, pero cansa mucho!

  •           No suelen mirar a la cara.

Lo contrario a lo que me pasa a mí. Hay personas más tímidas o con menos costumbre, simplemente, de mantener la mirada. Y es cierto que es muy importante para "conectar" con el otro, el hecho de mirar a los ojos. Apoya nuestras palabras, les da vehemencia...o incluso muestra al otro nuestra inseguridad o temor. Por ese motivo, socialmente, la mirada es muy importante. Recordad que venimos "programados de serie" para mirar a la cara de otros humanos, fijáos si importa!

¿Cómo mejorar entonces…es que está todo perdido? ¡¡Claro que no!! Como siempre, estas habilidades son susceptibles de ser aprendidas y mejoradas. Os dejo los parámetros a “trabajar”…
  •  Saber escuchar
  •  Inspirar confianza
  • Respetar las opiniones ajenas
  •  Poner los límites adecuados
  • Saber callar a tiempo
  •  Tener autocontrol para establecer prioridades



… y el próximo día los desarrollaremos: ¡¡qué difíciles son algunas de ellas!! (pero siempre mejoramos intentándolo).
¡¡BESOS!!

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