lunes, 7 de marzo de 2011

Tenemos que hablar de Kevin, una novela peculiar...

...peculiar, desde el principio, porque es de género epistolar. La compré sin saberlo, porque en la contraportada donde se explica el argumento, no se especifica que esté escrita de esta forma.

Al empezar a leerla, pensé "Vamos a ver si soy capaz de acabarla", porque, que yo recuerde, solo he leído "Cartas Marruecas" (por obligación en el instituto) y "El color púrpura", por gusto. Pero no es un tipo de narrativa que me llame, al contrario, tiende a hacérseme pesada.

Pues nada más lejos de la realidad, porque es un tocho de más de 500 páginas y me lo he ventilado en una semana. "Tenemos que hablar de Kevin" es el relato de la madre de un adolescente de 16 años que ha matado a 11 personas con una ballesta en su instituto de secundaria, en Nueva York.

Desde esta terrible situación de madre de un asesino, la autora de estas cartas escribe a su marido y reconstruye su vida y sus sentimientos, ya desde antes de nacer Kevin, y hace un recorrido por toda su infancia, niñez y adolescencia hasta el día del asesinato colectivo.


Es un libro muy duro, que te hace plantearte muchas preguntas (sin respuesta pronta) sobre la maternidad y los estereotipos educativos/familiares/parentales actuales.

A través de sus cartas, Eva nos desvela la personalidad de Kevin, pero también busca y asume los posibles errores como madre que ha tenido con él, los de su padre y sobre todo, hace un análisis crítico y pormenorizado de la sociedad occidental, especialmente de los valores y la cultura de la clase media-alta norteamericana.

Revivir con ella, a través de las cartas, lo peculiar de su hijo, hace que te enganches cada vez más a esta lectura que se guarda un sorprendente final (aunque por su argumento pueda parecer predecible) para sorprendernos en las últimas páginas.

Su autora, Lionel Shriver, es una americana que lleva publicadas 7 novelas con ésta (ésta es del 2003) y que, curiosamente, en el 2005 ganó el Orange Prize tras haber sido rechazada (la novela) por 30 editoriales.

Algunas de las frases que me han llamado la atención de la lectura, son las siguientes:

"Lo que la gente dice que no tiene importancia es, a menudo, tan significativo como lo que dice cuando bromea"

"Ya sé que es corriente que los padres digan a sus hijos, en tono severo "Te quiero, pero no siempre me gusta cómo eres". pero, ¿qué clase de amor es ése? Para mí, equivale a decir: "No me tienes sin cuidado, es decir, sé que aún puedes herir mis sentimientos, pero no soporto tenerte cerca". ¿Quién desea ser querido de esta forma? Si me dieran a elegir, tal vez preferiría olvidar el profundo lazo de la sangre, y simplemente gustar. Me pregunto si no me habría emocionado más que  mi madre me hubiera estrechado entre sus brazos y me hubiera dicho "Me gusta cómo eres", en vez de "Te quiero". Y me pregunto si lo más importante de esta vida, no será, sencillamente, disfrutar de la compañía de tus hijos"

"De haberme imaginado aquella escena (...) habría supuesto que permanecería despierta hasta el amanecer, vaciando una botella y tratando de averiguar qué era lo que había ido mal. pero sentía que, aunque lo averiguara e hiciéramos las paces, pronto volveríamos a encontrarnos en la misma situación. Al igual que ocurre con las tostadoras y los coches, uno sólo trastea con la mecánica de un matrimonio cuando le interesa arreglarlo y que vuelva a funcionar cuanto antes; no tiene objeto apresurarse a hurgar y ver si hay cables desconectados cuando te has decidido a tirar aquel trasto".

Si os animáis, espero que lo disfrutéis tanto como yo.
Un besazo.

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