martes, 31 de mayo de 2011

Otras dos características que ayudan a ser felices: sentido del humor y risas.


Acerca del poder de la risa ya hablábamos al principio de este bloque, pero como siempre que encuentro o recuerdo información complementaria, vamos a ampliarlo un poco. Estábamos estos días hablando de ese “bienestar subjetivo” que popularmente llamamos felicidad. Si hay una conducta o rasgo que “identifique” a las personas felices es su capacidad para reír, ¿verdad?

El sentido del humor, según autores como Garanto, es una capacidad que permite a las personas relativizar críticamente las experiencias emocionales. Tanto buenas (euforia) como malas (depresión). En este sentido, dice el autor, el sentido del humor es un criterio de MADUREZ EMOCIONAL.
Y me parece muy acertado. Las personas con verdadero sentido del humor saben reírse de situaciones que otras personas dramatizan, pero también son capaces de sacar partido de las situaciones más “alegres” para relativizarlas, no ponen demasiadas expectativas en ellas, de manera que tampoco se frustran demasiado cuando las cosas no salen según lo previsto.

En este sentido podemos diferenciar varios ejes que son comunes a las personas con sentido del humor:
  • -          Conocimiento y aceptación de sí mismos
  • -          Autocontrol y seguridad.
  • -          Realismo en la forma de percibir y actuar
  • -          Asunción de la realidad: este mundo no es el mejor posible, pero de él podemos sacar cosas buenas.
  • Sin necesidad de profundizar demasiado tiene mucho en común con la persona “emocionalmente madura” que retratábamos hace unos posts, ¿verdad? Optimismo ajustado, autoestima equilibrada…son factores que al final, acaban correlacionando.

Otra característica que habría que trabajar más en educación emocional es la capacidad del ser humano para REIR. También hemos hablado sobre el poder no solo terapéutico sino también sanador de la risa, pero vamos a ver algunos datos interesantes más:
·         La risoterapia o geloterapia trata de enseñar a las personas a reir sin ayuda externa (fármacos o drogas) sino creando en uno mismo la capacidad de usar el cuerpo y la mente para provocar la hilaridad. En este sentido, la risoterapia no se utiliza como fuente de evasión (como sucede con fármacos y drogas) no se usa para escapar de la realidad, sino para enfrentarnos a ella de otra manera, más positiva.
·         Norman Cousins (1976) se considera el precursor de esta joven disciplina. A este señor le diagnosticaron una enfermedad degenerativa que le provocaba terribles dolores y estaba prácticamente desahuciado por la medicina tradicional. Él solo se programó un plan de trabajo con risoterapia…y su enfermedad fue remitiendo hasta desaparecer. Este tipo de casos que suena a pseudociencia no lo es tanto. No olvidemos que nuestra medicina occidental ni es la única, ni es infalible. Y que la conexión alma – cuerpo – emociones está muy olvidada en ella…y no debería.
  • ·         Cuando carcajeamos nuestro cuerpo se activa a nivel general. Se oxigena, se liberan neurotransmisores y se fortalece el sistema inmunológico.
  • ·         Los defensores de esta disciplina insisten en que la risoterapia debe usarse no solo como paliativo en situaciones de estrés máximo o enfermedad, sino como preventivo (una persona que se rie enferma menos y “mejor” que quien no lo hace, ya que la relación entre “alma atormentada”-o sufrimiento psicológico de forma más científica- y enfermedad están sobradamente demostrados)…
  • ·         …y no solo eso, además. La risa no es solo una manera de relacionarnos mejor con nosotros mismos y nuestra vida, sino con los DEMÁS. No olvidemos que es una forma más de comunicación para conectar con el otro. ¿cuántos enfados ha roto una carcajada?

Cuando un corazón está alegre la vida es más larga…pues un corazón lleno de alegría cura como una medicina
La Biblia
Para estar sano, hay que reír varias veces al día
Proverbio chino
Autores consolidados como Freud, Bergson o incluso Kant han enfocado la risa como elemento de mejora de la vida de las personas…sin duda: hay que reírse más.
¿Y tú? ¿Cuánto te ríes?
¡BESOS!

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