domingo, 27 de julio de 2014

Popurrí en rojo (Outfit, peinado y DIY)

El post de hoy es un poco especial porque no tiene apenas look pero sí un vestido que os quería enseñar combinado con un recogido muy fresquito y resultón. Además, debido a una "tragedia de la moda" se me rompió el adorno de uno de mis bolsos de mano favoritos, pero con un poquito de imaginación lo pude arreglar para que quedase muy simpático.
¿Se quedan a verlo?

1. El vestido.
Tiene al menos 4 años y la verdad es que es un "trapillo" porque lo compré en un mercadillo medieval/hippy de esos que ponen a veces y en su momento me gustó el corte...pero al probármelo - como estaba más delgada - no me veía muy bien: me lo veía muy largo y algo holgado de pecho. Ahora como estoy más rellena, sí que me gusta: el color, la tela tan finita y la caída lo hacen cómodo pero mono a un tiempo.









2. El recogido.
Si no fuera por ellos, me habría dado el tijeretazo hace tiempo ya: en verano es rarísimo que opte por el pelo suelto porque me da muchísima calor y por supuesto, huyo literalmente de secadores y planchas. Esto hace que la melena no se vea muy "arreglada" porque aunque mi pelo es liso, al ser grueso y estar cortado a capas, si no la aliso se queda algo revuelta.
Es por eso que me encanta buscar alternativas para no aburrirme y recurro muchísimo a los recogidos con trenzas.


El que ven en las fotos se compone de dos trenzas de raíz (una a cada lado de la cabeza) cuyos extremos están "escondidos" en los propios mechones trenzados de la nuca. Es fresquito y aunque no es muy formal, queda mono.

3. El "drama de la moda".

Hace un año, más o menos, les enseñé este bolsito de mano. Además de gustarme por lo combinable que es, me trae buenos recuerdos porque es de un viaje por la costa de Cádiz a Granada que hicimos con las niñas y que fue muy divertido. En una tiendecita de Estepona, compré el bolsito cuyo detalle principal era un cierre de nácar muy veraniego. Lo tenía preparado para salir...cuando ¡zas! la "Ley de murphy" hizo de las suyas y el bolso cayó boca abajo...quedando el nácar hecho añicos.





La verdad es que no me hizo ninguna gracia, pero al menos me alegró ver que los restos se retiraban sin dejar señal alguna (estaba pegado - descubrí - con ese pegamento que al secarse se quita fácilmente tirando). Así podía usarlo...pero quedaba algo soso...así que subí a mi "cajón de los broches" y recordé este tan simpático que me regaló Fussi, una blogger y amiga desde los inicios del blog que, aunque ya no actualiza, es tan linda que siempre mantiene el contacto conmigo.

Al final, el bolsito quedó como han visto arriba, de lo más "potinguero". Y lo mejor es que puedo ir cambiando el broche para adaptarlo a cualquier situación.


Sin duda, de un accidente, al final salió una idea simpática.
¿Qué les ha parecido?
Espero que les haya entretenido.

BESOS!!

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