sábado, 21 de febrero de 2015

Sábado de varietés: Una app divertida, una curiosidad gastronómica y un esmalte fetiche (y barato!).

En el “varietés” de este fin de semana os traigo tres temas muy diferentes, pero todo interesantes (o eso me parece a mi ;)

Os hablo de un divertido programa para móviles con el que probar maquillajes o incluso estilos de peinados, os cuento y pregunto sobre curiosidades gastronómicas muy concretas de las zonas donde vivo/he vivido y finalmente, un tema potinguil: un esmalte del que estoy abusando estos días.

1. Youcam Makeup: más que un juego de maquillaje.
Con la edad que tengo y el poco tiempo del que dispongo, los juegos para el móvil no me llaman mucho la atención (aunque no negaré haber estado enganchada a varios jajaja). Pero la app de la que hoy os hablo va mucho más allá, porque nos permite, con bastante precisión, mejorar fotos, probar estilos y tonos y vernos con diferentes cortes y estilos de cabello.
Por eso me ha gustado mucho y aparte, es gratuita por lo que podéis probarla sin ningún desembolso, a ver si os gusta tanto como a mi.
El funcionamiento es similar al de otros programas de este estilo, pero mucho más completo: permite diseñar y cambiar la forma de las cejas (y su color), aplicar un contorneado, jugar con los estilos a la hora de aplicar el colorete…y al final, de una manera entretenida, te permite aprender sobre maquillaje, conocer qué te sienta mejor y atreverte con cosas que, probablemente, no probarías en la “vida real” (al menos yo…cobardel!).
Os dejo en imágenes algunas pruebas de lo que os estoy comentando para que os riáis un rato ;)


 

A la izquierda, la "prima gaditana de Lady Gaga" (jajaja!!!) y a la derecha, con pelo violín. Más allá del "efecto peluca" (tengan en cuenta que la foto ideal es de frente y co todo el pelo recogido, y yo he cogido la que tenía en el móvil) fijaos en los coloretes y efecto pulido de la piel de la primera. En la segunda, he oscurecido el tono de la piel, he aclarado las cejas y también he aplicado rubor...pero de otra manera. Es interesante ver los efectos en el rostro: la primera forma me favorece más al alargarme menos la cara, que ya de por sí yo la tengo larguita.

Y el link de descarga, auqnue escribiendo su nombre en GooglePlay, sale sin problemas.

2. Las “tagarninas” y “las collejas”.
Sí, esta es la curiosidad gastronómica, muy “rural” ella. Resulta que tanto en Cádiz como en Granada hay unas hierbas silvestres que la gente recolecta y luego cocina. Obviamente, hablo de las zonas de campo, no de las grandes capitales.
Una tagarnina. Cuidado, porque hay especies muy parecidas.
En el caso de mi tierra de nacimiento, las tagarninas son unas plantas herbáceas que crecen a ras del suelo y tiene forma de roseta. También se llaman cardillos (e igual por ahí sí las conocéis algunas). Para cogerlas, aparte de irte al campo (en unas zonas hay más que en otras, como es lógico) es recomendable llevar un cuchillo que te permita introducirlo bien por debajo de cada una, para no romperlas. Además, como sus hojas tienen un pelito fino molesto al paladar, antes de cocinarlas hay que limpiarlas muy bien (no sólo con agua, para eliminar la tierra, sino con el cuchillo a ras de las hojas, para eliminar este pelillo). Hay quien la limpia con guantes porque ese pelillo puede llegar a clavarse en la piel y producir bastante molestia. Se pueden comer en tortilla o guiso (en potaje) y tienen propiedades diuréticas y –como todos los vegetales – poquísimas calorías.
Cuando era pequeña, solía ir con mi familia los domingos al campo y en algunas ocasiones, recolectábamos tagarninas y las limpiábamos para luego disfrutarlas.
Al llegar aquí, encontré que hay una costumbre muy parecida, pero con otro vegetal: las collejas. Que sepáis que el término “colleja” para denominar un pescozón es posterior al de la planta.
La planta crece también de manera salvaje y se recolecta de forma similar, aunque físicamente es muy diferente a la tagarnina. Son más cómodas porque no tienen pelillo, simplemente se recolectan, se lavan muy bien y se hierven para cocinarlas luego como queramos (también muy común, en tortilla o potaje). Tienen propiedades anti-oxidantes e incluso hay diferentes informes de estudios de investigación que las sitúan como “alimento anti-cancerígeno”.
Os dejo algunas fotos del "botín" de nuestra última incursión a por collejas….
 
A la izquierda, ya hervidas, sofriéndose con un poco de ajito. A la derecha, la tortilla ya medio devorada por mis dos hijas.

3. Esmalte abusado.

Aunque me encanta cambiar de color, aprecio mucho también dar con tonos que peguen con todo porque a diario me chirría mucho llevar ciertos tonos (azul, verde...) e ir vestida con otros. Así que cuando encuentro un esmalte combinable, que encima tiene un tono algo especial y cubre bien a la par que dura...encantadiña, oigan!
 

Es el tono "Love me, cupcake" (168) de Essence, un color entre topo y morado que además, se hace perfecto como base para decorar, de ahí que lo estén viendo bastante en mis últimas manicuras.


Y hasta aquí, la sección variada de este mes.
¿Hay en su zona algún vegetal silvestre que se pueda recolectar y cocinar (tranquilamente jajaja)?
¡Me encantaría conocer curiosidades de este tipo!
BESOS!!

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