sábado, 6 de febrero de 2016

Hábitos que me ayudan a adelgazar (o mantenerme).

Ya sabéis que, desde que dejé de fumar, mi cuerpo experimentó una subida de peso lógica. No era algo para “montar un drama”, engordé en total 4 kilos…pero claro, aumentar 4 kilos en 3 meses hace que casi toda la ropa se te quede pequeña y que, en definitiva, no te veas bien.
¿Qué sucede? Pues que, sinceramente, tampoco era un aumento como para hacer dieta, tal y como conocemos popularmente el término, en plan restricción o control de las cantidades y tipos de alimentos… porque además, no creo mucho en ellas (no porque no funcionen, que sí lo hacen, si no por miedo al efecto rebote).
Lo que hay que hacer en estas situaciones…lo sabemos todos. CAMBIAR , poco a poco, LOS HÁBITOS. Os cuento hoy los que me han funcionado a mi.

1. Revisión: ANTES – DURANTE – AHORA
Como os decía en la entradilla, antes de dejar de fumar pesaba sobre 63’5 kg. (mido 1’69). No me obsesiona esa cifra ni tampoco una talla (vaya usted a saber la que tengo según donde) pero no quería que esos 4 kilos se convirtieran en 8 por no cuidarme.
Desde entonces he ido incorporando a mi rutina diferentes hábitos que me han funcionado muy bien y, hoy por hoy, solo tengo un kilo más con respecto a cuando dejé de fumar en Abril (a finales de Julio “toqué techo”, llegando casi a 68) y, sobre todo, me siento mucho mejor: más tonificada, con menos tripa y más activa y saludable.

2. Lo que no falla…O lo que a mi me ha funcionado.
La clave sobre como bajar de peso y  el “Menos plato y más zapato” lo sabemos todos. Pero, ¡ay, lo que cuesta! Mejor, tips sencillos que poco a poco entran a formar parte de tu vida y van moldeando tus hábitos y tu cuerpo:
Gracias al siguiente punto...he descubierto infusiones deliciosas.

2.1. Aligera las bebidas: Pásate a las infusiones.
Un error popular es no pensar en las calorías que una ingiere cuando bebe. Todos sabemos de la mala fama de la cocacola pero en mi caso, era el café “con leche” lo que me tenía hinchada (de gases) y además, si me tomaba 4 o 5 al día estaba añadiendo calorías extra a mi alimentación ordinaria…a diario. Lo sustituí por infusiones y mucho mejor: cero gases, cero calorías y encima algunas, aparte de diuréticas, tienen otros efectos positivos en piel, garganta, circulación.
A mi me gustan todas, como os conté en este post.
Una de las preciosas vistas de mis paseos, que además de ponerme
en forma, me "llena los ojos de cosas bonitas" :)

2.2. Actividad física: mejor si es compartida...y también diversificada.
Lo de apuntarte con algún amigo/a al gimnasio es todo un tópico pero lo cierto es que funciona. En mi caso, la falta de tiempo para hacer alguna actividad física de manera aislada con respecto a mi responsabilidad como madre me hacía muy difícil combinar ambas cosas…así que las he mezclado. Como ya sabéis, solemos salir a hacer rutas en fin de semana, aprovecho las dos horas y media semanales de actividades extraescolares que tienen mis hijas para caminar y los lunes y viernes también los aprovecho, los primeros para salir por la zona con mis hijas y los últimos, si vamos a la ciudad, para patearme el centro.
En eso consiste también, lo que yo llamo “diversificar”. No hace falta "salir a andar" o "hacer aerobic" o "loquesea" todos los días. Hay días que llueve, te duele la espalda o tiene otra organización de tus huecos. Pero aprovechar precisamente esos días para hacer otras actividades que impliquen,igualmente, no estar pegada al sofá (o al ordenador) también va compensando y ayuda a mantenerte activa y bien. Y no te frustra si no puedes conseguir los objetivos al cien por cien...porque los cumples de otra manera.

2.3. ¿Alimentos prohibidos? Mejor controlar cantidades, modos y darse recompensas.
Siempre he sido muy reacia a "quitarme" de algún alimento que me apetece y me sienta bien solo porque es calórico. Si controlo, como es lógico, las cantidades que tomo de algunos alimentos que - soy consciente - no son precisamente "ligth". 

No obstante, lo que sucede con estos alimentos (pan, chocolate, un puñado de patatas fritas muy de cuando en cuando) es que también depende mucho de CÓMO se consumen:
  • Personalmente, soy "detractora" del pan de molde. Prefiero comer pan "normal" o colines (picos, en mi tierra). La cantidad de azúcares que tienen el pan de molde y otros alimentos que no son dulces es escandalosa. No somos consciente de que estamos tomando nutrientes diferentes de lo que creemos cuando comemos ciertos alimentos procesados.
  • Igualmente, el chocolate, lo compro lo más puro posible y me tomo una pastilla al día, con el café o té de sobremesa. Me quita el ansia de postre (aunque la verdad es no soy muy dulcera yo) y es sano. Además, apenas lleva azúcar al ser negro.
  • Y lo mismo con las patatas fritas: Nunca de paquete y, de manera esporádica si me permito tomarlas "fritas, de verdad". 


Os he hablado de tres alimentos que suelen "estar prohibidos", pero podríamos hacerlo de muchos más. La idea es, como digo en el subtítulo: controlar cuántos y comos...y darnos premios de vez en cuando. Otra idea importante: VARIA EN TU COCINA... Es increíble la de recetas saludables que hay. A veces pecamos de repetir comidas hasta el aburrimiento o de pensar que cuidarnos en la comida es el consabido filete a la plancha y con lechuga...y hay muchas recetas, todo un mundo posible.
Hace unos días me animé a cocinar para la familia "caldeirada" de pescado.
Sano y rico :)


2.4. Aprender a escuchar a mi cuerpo.
Dentro de la filosofía Mindfulness que - como sabéis - a veces os he contado en el blog, está también la capacidad de ser conscientes de los avisos de nuestro cuerpo. Os lanzo una serie de preguntas...y pensáis...

  • ¿Paras cuando te has saciado, o sigues comiendo distraídamente?
  • ¿Comes por hambre, por deseo, por aburrimiento...o por sentimientos? (Os recomiendo este buenísimo post).
  • ¿Eres capaz de detectar cuándo y qué a tu cuerpo le sienta mal?
  • ¿Te "pide" tu cuerpo ciertos alimentos? (a mi me pasa mucho, con el síndrome premenstrual, me apetece comer alimentos ricos en hierro como los mejillones o la asadura).


En resumidas cuentas, adelgazar o mantenerte, más que a golpe de dieta, se consigue paso a paso, con buenos hábitos.
¿Cuáles tienes tú?
Espero que os haya resultado interesante.

¡BESOS!

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