sábado, 21 de mayo de 2016

Hydrance de Avéne: Una crema que me funcionó y que habría despreciado (review y reflexión).


Hoy os quiero hablar de un pack que compré en mitad de un viaje porque mi piel reclamaba hidratación “a gritos” y la facial que había llevado conmigo no me la estaba dando. Y, sinceramente, el tratamiento facial que os reseño hoy, me sentó como agua de Mayo.
Mi sorpresa llegó al leer el INCI…pero eso os lo cuento despacito y con buena letra ahora mismo.
¡Pasen y lean!


1. Cómo estaba mi piel.
Para poder comprender toda la historia, es necesario que os describa mis necesidades en aquel momento y para eso tengo que retomar el tema de la alergia. Os recuerdo que – tras varias crisis terribles – a finales de febrero me diagnosticaron alergia a los ácaros y al epitelio de perro. Una alergia que no se manifiesta – como la mayoría – con problemas respiratorios, sino con un eccema monstruoso en la piel del rostro que, cuando desaparece, me deja dos o tres días “pelándome” la piel de la cara hasta que se renueva por completo.
En estos días, mi cara está muy, muy seca: tirante, molesta y ajada. La piel parece descuidada y marchita, por lo que la hidrato todo lo que puedo, y más.
"la salvación"...y la contradicción ;)
Afortunadamente debo deciros que ahora mismo llevo casi un mes sin ningún brote y con la piel bien, normal. Creo que he llegado al punto en que controlo bastante bien la prevención el contacto (he aumentado muchísimo la higiene, lavados a 60º, no tengo contacto con mi perrita – pese a que no sería capaz de deshacerme de ella, pero no la toco ni toco sus cosas: le hablo, me la llevo a pasear…para no dejarla de lado…esto da para otro post!)... y eso me hace estar mucho mejor y no tener brotes, por ahora. También estoy firmemente convencida de que la Mel13 me está ayudando a recuperar el buen aspecto de mi piel.
El caso es que, en aquel momento, a mediados de Marzo, me fui una semana de viaje de estudios con mis alumnos y en mi neceser eché una facial de cosmética natural que estaba usando en aquel momento. Es un buen producto, con un inci impecable…pero en la situación en que estaba…se me quedó corto no, lo siguiente.

2. Pack Hidrance: Agua de mayo

Así que la tercera noche, harta de la tirantez, cuando entré en una farmacia a comprar otro producto y vi este pack, avalado nada menos que por Avene…ni me lo pensé. Me lo traje conmigo por menos de 20 euros y además venía con un gel que, para el viaje, me vendría de perlas.
Como veis, la crema se presenta en formato tubo, muy fácil y práctico de usar y  pese a que es su versión “riche”, para pieles secas – existe también una versión para pieles mixtas – es bastante fluida y se absorbe bien. Para ser fiel a la verdad, en aquel momento mi piel se “bebía”, literalmente lo que le echase, pero la he usado a posteriori, con la piel mejor, y se absorbe bien.
Como esperaba, en un par de días tenía la piel mucho mejor: con menos pielecitas y, sobre todo (al gin y al cabo lo de las pielecitas forma parte de la evolución de la crisis) con menos tirantez, más confortable y menos ajada.

 
Texturas de la crema y del gel.

3. La sorpresa: de cómo un ingrediente que rechazo, en una buena fórmula, me funcionó bien.
Y ahora viene la reflexión.
Enajenada como estaba (de piel mixta a piel ultra seca en meses, te descoloca bastante a nivel cosmético) no leí el inci de esta crema hasta que me dispuse a redactaros el post.
Su segundo ingrediente es una parafina. Sí señoras, un derivado del petróleo y el segundo nada menos (detrás del agua). Y a mi, en ese momento, me salvó esta crema.
Reflexiono sobre esto porque no es el primer caso: la famosa  Tolerance Extreme, también de Avene, que me mandó mi alergóloga al principio de empezar a hacerme pruebas, tiene vaselina (parafina líquida) como tercer ingrediente.

La cosmética natural se me quedo corta…y una crema con parafina me dio la solución. Con esto no quiero ahora decir que la parafina sea “lo mejor del mundo” para la piel. El problema de este derivado del petróleo es que hidrata momentáneamente, pero no en profundidad ni a largo plazo. Por lo tanto, creo que el tema – al menos en mi caso – está en no demonizar este ingrediente, si no saber qué, cuándo y cómo tolerarlo en una fórmula.

Hace unos meses y, de haber leído antes el INCI…habría despreciado esta crema.

Es lo que tiene leer incis: cuando empecé a hacerlo casi me arrepiento, al comprobar, que el 99% de las marcas de faciales – da igual la gama y el precio – contienen siliconas. Pero poco a poco, va una aprendiendo. Las siliconas solubles en agua desaparecen con una correcta higiene facial. Las parafinas, en tratamientos de choque, no son tan malas si continuamos hidratando después correctamente. Todo es ir aprendiendo y adecuando.

Y tú, ¿qué opinas sobre esto?
Espero que os haya sido útil
¡BESOS!