sábado, 18 de febrero de 2017

Receta saludable y ligera: Salsa de tomate casera en versión muy ligera (y muy rica)

Ya sabéis que me preocupo por llevar una alimentación saludable y dar a mis hijas productos de calidad que estén lo menos procesados posible. Sigo varias webs y canales muy críticos con el estilo de alimentación que se promueve en la publicidad y me gusta aprender de ellos y probar recetas.
Las que me salen bien y están ricas, las quiero compartir en el blog para que os animéis también a hacerlas. Hoy os traigo una receta de tomate casero que es ligera, sana y rica: no se puede pedir más.
¡Vamos al lío!


1. El tomate frito y la alimentación procesada.
Antes de pasar a la receta, os quiero recomendar dos webs que sigo y me parecen muy interesantes:
  • Sinazucar.org: Muchas la conoceréis, porque se ha hecho viral. Nos muestra, gráficamente y de un plumazo, la cantidad de azúcar que contienen alimentos que consumimos muy habitualmente (y de los que ni sospechamos que lleven azúcar en esas cantidades).
¿Os impacta? Pues no os perdáis las imágenes de los yogures desnatados (se les supone "cero" azúcar y no veas) o la tónica (¿cómo algo amargo puede llevar tanta azúcar!).
  • Loquedicelacienciaparaadelgazar: A pesar de su nombre, no es un blog de "adelgazar", sino un lugar de divulgación científica serio y crítico sobre estudios y/o informes sobre alimentación. Os dejo un párrafo de uno de sus últimos posts, sobre un estudio del endocrinólogo Robert H. Lustig que me encantó:

"(...) los alimentos procesados han sido un experimento que ha fracasado. Son ricos en azúcar y bajos en fibra. Sólo hay una salida, que es baja en azúcar y alta en fibra, la comida real. Es lo que el mundo ha comido durante milenios sin riesgo de enfermedades a largo plazo. Pero eso no es lo que venden los 10 mayores productores de alimentos. Una tercera parte de las madres estadounidenses hoy en día incluso no saben lo que es la comida real o cómo cocinar; ellas y sus hijos están destinados a permanecer como rehenes de la industria alimentaria procesada. Los pediatras proporcionan orientación y desmontar el mito de los alimentos procesados debe ser la prioridad número uno."

...en resumen: cuanto menos procesado...mejor. Más sano (¡Y más barato!).

Así que una de mis propuestas, este año, ha sido hacer nuestra propia salsa de tomate. Que se ha hecho de toda la vida y estaba olvidada en pos de productos elaborados como el que veíamos en la foto de arriba, más calóricos y más insanos.

2. Salsa de tomate casera.
Esta receta la aprendí en el canal de CocinaMalova, aunque yo le doy algunos toques personales. A mi me gusta hacer mucha cantidad, congelarla en diferentes envases y tener siempre salsita de tomate para cualquier receta que vayamos a cocinar.


Utilizo 6 tomates grandes y maduros y tres zanahorias (siempre el doble de cantidad de tomates que de zanahoria). Pelo las zanahorias y pico y troceo tanto éstas, como los tomates. Lo bueno que tienen las zanahorias es que aportan ese toque suave y dulce que resta acidez al tomate y lo hace más rico. Según os guste el tomate más fuerte y ácido o más dulce y suave, podéis ir modulando la cantidad de zanahorias.


A fuego lento, echo una cucharada de aceite de oliva en una sartén con fondo, y voy dejando que se cocinen las verduras.

Al cabo de unos 25-30 minutos, nuestras verduras ya están bien pochaditas. Prueba las zanahorias siempre, que es lo más durito.


En el vaso de la batidora echo la verdura, más un diente de ajo picado, un poco de sal y una cucharadita de orégano.


Ya tengo mis salsas. La envaso en diferentes envases para poder tener diferentes apaños: para pasta, para una pizza casera.... Si no quieres congelarla, también puedes cerrar los botes al vacío usando la técnica del "baño maría".

El próximo día os enseñaré una receta con esta salsa: lasaña de acelgas. Es muy ligera, y a mis hijas les encanta.

Mientras tanto, os dejo otra receta saludable que ya salió en el blog:

¿Hacéis vuestra propia salsa de tomate?
¡¡BESOS!!

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