jueves, 14 de enero de 2016

¡¡SOS!! Un brote de acné: Así lo afronté yo.

"OMG, un grano! No...espera...que son varios!".
Tonterias aparte, es un precioso cuadro del
norteamericano William Macgregor.
Ya os he hecho referencia en varias ocasiones a un brote de acné que sufrí el pasado verano. En realidad fueron unos 5 granitos en la zona de la mejilla y la barbilla, pero me sorprendieron porque mi piel no tiene esa tendencia y lo cierto es que me resultaron muy incómodos.
Os cuento hoy qué hábitos y productos me ayudaron a afrontar este molesto problemilla.


1. - Elucubrando el origen.
Es difícil a menudo saber el origen de un brote de acné cuando tu piel no es propensa a ello, te pilla como “inesperado”, pero algunos aspectos a revisar pueden darnos pistas:
  • Cambio en tus rutinas de tratamiento y/o maquillaje: Cuando cambias algún producto dentro de tus rutinas, éste o alguno de sus componentes- puede ocasionar desequilibrios en tu piel. Por eso lo mejor es ir introduciendo productos nuevos en tu rutina de manera escalonada: así podrás advertir si algo no te está sentando bien…¡y también si está yéndote de maravilla!
  • Cambio en tus hábitos de vida: ya sabemos que la alimentación está muy relacionada en algunos casos de acné pero también hay otros hábitos como la falta de sueño o el estrés que pueden influir negativamente en el aspecto de nuestra piel. Son temas por tanto, a tener en cuenta también. El factor psicológico, como siempre, también juega un papel importante.
  • Cambios hormonales: Es más difícil detectarlos si no van acompañados de otros fenómenos (como cambios en la menstruación, embarazos, cambios de humor, aumento de vello corporal, aumento o disminución de peso, etc.). Personalmente pienso que si aparecen otros fenómenos, es un tema ya de salud que hay que consultar con un especialista pero si no lo es porque no va acompañado de otros síntomas, es difícil dilucidar si un brote de acné puede habernos coincidido con un pico hormonal o no.

    Ahí estaban mis desvelos.
    Romos y "picantes".

    La verdad es que, en mi caso personal, ni había cambiado cosméticos, ni mis hábitos de vida (era verano y me centraba como siempre, en comer sano y moverme) ni – que yo sepa por otros factores – hormonal.
    ¡Vamos, todo un misterio! Pero lo bueno es que enseguida le puse remedio, como os voy a contar ahora.

    2. - Limpieza, limpieza y más limpieza.
    Lo primero que me planteé fue fortalecer mi rutina de limpieza, tal y como ya te conté en este post sobre la higiene facial. Debido a que mi piel es mixta y no presenta – normalmente – impurezas ni brillos, sino simplemente poros dilatados, yo me centraba muchísimo en el desmaquillado riguroso pero para la limpieza de la mañana o la noche (los días que no me maquillo) no usaba productos específicos para pieles mixtas. Decidí poner fin a ese error y me hice con la limpiadora de Apivita con lima y propóleo que me ha ido estupendamente, como te conté aquí.

    3. - Y más cuidados específicos: mascarilla de arcilla.
    Aproveché, como también os he contado ya, mis cheques IPSOS en Yves Rocher y tenía claro qué producto se vendría conmigo para seguir luchando contra el dichoso brote: la mascarilla de su línea Hamman Tradition, que al estar basada en arcilla me suele ir fenomenal y me deja la piel muy limpita.
    Arcilla en polvo o cualquier otra marca sería otra opción plausible pero en mi caso tengo debilidad por el olor de la mascarilla, además que no me reseca en absoluto la piel y eso es algo que también valoro mucho, porque algunos productos astringentes me resecan de más y a mis añetes no lo veo ya muy recomendable.

    4. - Maquillaje...cuanto menos, mejor estos dias.
    Soy una ferviente defensora de que el maquillaje no estropea la piel, lo que la estropea es NO DESMAQUILLARSE. Pero que las bases tienen siliconas y otros productos que tapan el poro lo sabemos todas, así que los primero días opté por dejar mi rostro libre de ningún tipo de maquillaje salvo algún toque de maquillaje mineral en polvo si quería ir algo más arreglada.

    5. - Y los tratamientos, mejor BIO.
    Porque precisamente es la mejor manera de prescindir de esos añadidos que en cosmética, a veces nos sobran, como son las siliconas, los alcoholes… Hay muchísimas opciones magníficas pero tenía a mano la crema con Aloe Vera BIO de Yves Rocher que ya me ha ido bien en otras ocasiones y cuyo INCI es estupendo. Además, da una calidad/precio muy interesante, como os conté en la reseña que le dediqué en su momento

    En cinco días, el molesto acné era un recuerdo en mi piel.
    ¿Te ha pasado algo parecido alguna vez?¿Cómo luchas tú contra estos brotecitos?
    Espero que os haya sido útil mi experiencia.
    BESOS!

    @gadirroja en INSTAGRAM